Impreso
La falta de ‘comida y trabajo’ los obliga a migrar

Lara | 4:49pm | | Yliana Brett

REDACCIÓN ELINFORMADOR/GIOVANNY JOSÉ DURÁN.- Un fogón en medio del patio, muestra de no tener una cocina y una bombona a gas para cocinar, es prácticamente lo primero que se puede ver antes de entrar al rancho donde vive Luzneidy Loyo, una muchacha que decidió emigrar de la población de Guarico, municipio Morán.  Ya que la cosa “se puso dura”, no hay manera de lograr una vivienda, trabajo y mucho menos encontrar alimento”. Esa situacióncuentala hizo desprenderse de la tierra que la vio nacer y ahora está viviendo en un rancho, junto a sus hijos y esposo en el kilómetro 13 de la vía hacia Quíbor, a la altura del sector El Pescaíto.

Al entrar el panorama es crítico. “Allá en el campo está fuerte todo, por eso nos vinimos a vivir aquí con la intención de que nos ayuden.
A lo mejor encontramos quien nos reubique para mejor”, contó Luzneidy. Su esposo, Josué Barrio, expresó que de vez en cuando sale a ganarse la vida, al menos, para tener qué darle de comer a sus hijos.

Dijo también que desde el principio la situación ha estado difícil porque les tocó rebuscarse para poder armar el rancho, que se convierte en un colador cuando llega la lluvia, el agua se cuela por los huecos que tienen las láminas de zinc y al caer en el piso de tierra, la vivienda improvisada se convierte en un ‘barreal’.

Mientras los niños correteaban casi desnudos y descalzos por entre los ranchos, otro testimonio se dejó escuchar. “Yo decidí armar mi rancho aquí porque de verdad seguir viviendo arrimada con mi familia es fuerte. Además tengo una niña con discapacidad que necesita su espacio, este no es el ideal, pero es algo propio”, describe María Porteles, otra de las habitantes de la zona.

Obviamente, la carencia de servicios públicos es total, para sobrevivir sustraen el agua de una toma ilegal cercana a los ranchos, “el agua llega amarilla y a veces los muchachos se enferman” mientras que el alumbradopor las nocheses con velas, siempre y cuando tengan dinero para comprarlas, de lo contrario, acostarse a dormir apenas cae la noche, dijeron.

Familias que requieren ayuda
Aun sabiendo que ocupar un espacio a orillas de la carretera resulta peligroso, las familias insisten en que se instalaron en el lugar por necesidad y reiteran el llamado a Corpolara para que los visiten y contacten su situación y sean incluidos en los planes de vivienda que anuncia el gobierno por la radio y la televisión.

En lo inmediato que al menos los ayuden con unas colchonetas o una cocina que permita apagar el fogón que los puede dejar ciegos.  Temen que con la llegada de las lluvias tampoco puedan cocinar lo poco que consiguen para comer.

 AYUDA
Railima Daniela de tres años, es la hija de María Porteles y quien tiene dificultad motora, anda por el piso ya que no tiene una andadera. “De verdad yo no he pedido ayuda, pero aprovecho este medio para que nos tiendan la mano, no sólo a mí, sino a otros niños que necesitan de todo”. dijo.

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