Impreso
cargando

Opinión | 11:14am | | Yliana Brett

  • El que no haya practicado o vivido las emociones de los toros coleados y del baile típico del Tamunangue no puede representar a los larenses en las elecciones parlamentarias, ni resolver los problemas que tiene cada región. Sólo puede hacerlo quien conozca esta región y le duela.
  • Le cuentan a Custodio que en la Policía Nacional Bolivariana (PNB) que cumple funciones en el municipio Torres, presuntamente hay dos funcionarios que pertenecieron a la temible banda criminal caroreña “Los Plateados”, lo cual sería un hecho más de extrema gravedad que tiene que ver con el lamentable perfil delictivo de buena parte de los cuerpos policiales del país.  La promesa de depurar los cuerpos policiales, por cierto, se ha convertido en una promesa permanente que luego queda en palabra muerta.
  • Indignación, humillación y desasosiego fue el resultado del megamercado realizado en el sector I de Pueblo Nuevo, parroquia Juan de Villegas, el pasado sábado 25. Esto fue un caos total debido a la desorganización causada por los promotores. Desde las primeras horas de la madrugada madres con niños en brazos, personas de la tercera edad entre otros, se sometieron a las altas temperaturas del inclemente sol. Además de aguantar todo esto fueron vejados por las autoridades del orden público. El caso es que al final de dichas compras de alimentos, a más de un centenar de personas que aún permanecían en las colas en espera de su turno no les vendieron. Los “organizadores” rápidamente embalaron todos los alimentos en las unidades de PDVAL y se fueron sin dar explicación alguna.
  • Nos cuentan que en el municipio Torres los concejales decidieron aumentarse el sueldo a Bs.35 mil, además de un bono en diciembre de Bs. 300 mil, aunque hay una ley que prohíbe que los ediles ganen más que el alcalde quien cobra Bs. 16 mil mensuales. Asimismo el personal profesional está por debajo del salario que deben devengar, pues no se ajusta al tabulador decretado por el Presidente de la República. Si hay un plan de ajustes en el país por la crisis económica uno supone que, como reza el dicho, “la ley entra por casa”. Pero no es nuevo conocer este tipo de vergonzosas decisiones de ediles o parlamentarios aumentándose los ingresos sin pudor frente a un pueblo cuyo salario mínimo cada vez es más insuficiente para comprar los más básicos rubros alimentarios.

Instagram