Impreso
cargando

Opinión | 11:51am | | Ana Paredes

¡El gobierno persigue, amedrenta, apresa, controla, divide. La oposición es muda, evade, excluye, se equivoca, divide! Ninguno de los sectores polarizados elige aliviar el alma de nuestra gente. A pesar de eso, este pueblo tiene arrestos para salir adelante, los venezolanos son alegres, con la cerveza  amenizan el compartir de panas y familiares, son trabajadores, en fin son luchadores y asumen la crisis y sus circunstancias con coraje y dignidad.

Algunos de los nuestros emigran porque ante la mala situación creen que van a mejorar, pero muchas veces empeoran. No hay lugar como Venezuela dicen los arrechos que resisten y se quedan.

La mayoría de los venezolanos saben que para alimentarse deben brincar de un lado al otro para conseguir los productos, muchas veces los compran a sobreprecio. Asimismo el desastre de los servicios públicos no pueden ignorarlo, no hay agua, no hay luz, mucha basura. Si en las ciudades el tema es un caos, imaginen quien resuelve ese peo en los barrios.

Las calamidades y precariedades no tienen distinción alguna. Las aguas negras segregan su pestilencia para golpear con fuerza a oficialistas y opositores, de la inseguridad no se puede decir nada distinto. Los venezolanos nos adaptamos, creamos nuestras propias condiciones, pero una cosa es cierta: El pueblo no cree nada, no come cuentos ni de uno ni del otro.

La mayoría creía en la revolución, pero hoy ven como pasa el tiempo y el país sigue en ruinas, nada cambia, por el contrario en algunos casos empeora. Escucho de muchos “No tengo esperanza, aquí siempre se benefician los mismos, mientras nosotros trabajamos como burros para ganar en bolívares, la realidad nos obliga a pagar todo a precio de dólares”.

La situación en Venezuela es criminal contra los venezolanos. Las comunidades presentan diagnósticos de problemas, y se quedan sin respuestas. ¡Qué hacemos grita el pueblo! nadie escucha. No escucha el gobierno, no oye la MUD. ¿Será que quieren hundir al país?

A pesar que estamos sobreviviendo a nuestra suerte, siempre hay fe, el pueblo tiene fe. La esperanza es lo último que se pierde.

Hoy el pueblo sabe que abusan del poder, que hacen cosas indebidas con las viviendas, con los carros, con la casa equipada, con la comida. La gente inventa para vivir, se rebusca, bachaquea. Esa es la Venezuela de hoy. La gente sabe que la vaina esta mala, pero aunque la mayoría no cree en milagros, por lo menos aspiran a vivir mejor.

Estos 17 años de siembra de odio y divisiones nos ha mostrado el derrumbe del país. No se extrañen que al detener la molienda quizá ya sea otra Venezuela. No importa si al ver atrás la nostalgia apriete ¡Listo!  Se acabo. Hay que ver adelante. El cambio sigue pendiente en Venezuela. No me inviten mas para el odio y la división, invítenme para un futuro mejor, para ayudar a construirlo cuenten conmigo.

Instagram