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Opinión | 4:19pm | | Ana Paredes

Cada 30 de mayo se recuerda en Venezuela, con poco brillo lamentablemente, el Día del Geógrafo. Una profesión que exhibo con orgullo y pasión nacional gracias a la gloriosa Universidad de Los Andes donde me eduqué y gradué.

Por definición, el geógrafo es un científico que se encarga de estudiar la distribución de las actividades que se dan entre los seres humanos y el espacio. Casi nada. Estas circunstancias me han permitido colocarme en el ambiente gubernamental con una visión integradora, comprensiva de que es realmente necesaria la acción en equipo y la promoción permanente del talento humano postergado o emergente. Esto lo pudimos ejecutar con resultados muy exitosos para los ciudadanos y los servidores públicos en instituciones como el SAIME, el INTT y el SAREN.

Los estudios de geografía me han servido a lo largo de los años para conocer el funcionamiento de los distintos ecosistemas que se pueden encontrar en el mundo, sus características físicas y la generación de determinados eventos naturales a partir de dichas particularidades.

Los aportes de grandes geógrafos de la historia como Alejandro von Humboldt y Agustín Codazzi ampliaron los horizontes de esta ciencia y sirvieron como base para el desarrollo y evolución de la geografía en el mundo y principalmente, en el país. Tal vez hagan falta más geógrafos en los gobiernos de países en desarrollo, como el nuestro, para que se puedan aplicar las últimas herramientas de la geografía económica, que es la rama de la geografía humana que relaciona la actividad económica (consumo y producción) con el lugar del mundo en que se lleva a cabo.

A nosotros los geógrafos nos interesa no solo dónde están las cosas, sino por qué están situadas en donde se encuentran y la naturaleza de los procesos que afectan a tal ubicación. Los geógrafos somos necesarios para comprender las diferentes formas de organización económica y explotación de los recursos naturales que se realizan en las diferentes regiones y países del mundo. Nada es casual. Todo tiene una causalidad de base geográfica.

Las últimas alianzas de países como Mercosur, Petrocaribe y Unasur se han configurado en base a un rigor geográfico que estableció con claridad los límites del vínculo principal.

Como margariteño cierro anhelando que algún día no muy lejano se tomen en cuenta nuestras ponencias para lograr el desarrollo integral, aprovechando las espectaculares ventajas geográficas que disponemos. Un abrazo a todos los colegas.

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