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Hospital Central de Barquisimeto sin mascarillas para oxigenar pacientes

Lara | 7:34am | | Ana Paredes

GIOVANNY JOSÉ DURÁN.- De un lado para otro, afuera de la Emergencia del Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp) caminaba Onelia Ulasio la mañana de este domingo. Su rostro reflejaba el desespero.

No era para menos, su esposo Marcelino Suárez, ingresó infartado a eso de la 1:00 de la madrugada al centro de salud y no fue hasta las 4:00 de la mañana que “por obra y gracia del Espíritu Santo” le fue colocado el oxígeno, porque en la misma sala había otras personas infartadas que estaban usando las mascarillas, por lo que Marcelino debió esperar. El momento cumbre llegó cuando al señor debían trasladarlo para el Hospital Luis Gómez López y le cobraron 18.000 bolívares por llevarlo hasta el referido centro asistencial.

No sólo falló el oxígeno, la mañana de este domingo en la Emergencia, sino que también la solución fisiológica, ya que la poca existencia que había se reserva estrictamente para las emergencias, por lo que Onelia, inmediatamente, tuvo que salir corriendo a comprar ocho soluciones para que los médicos pudieran aplicar el tratamiento y así estabilizarlo. Dos jelcos y unas cuantas jeringas estaban en la lista de lo que compró y entregó para que su esposo fuera atendido. “Ahí adentro esos
médicos están haciendo milagros”, expresó.

En la misma Emergencia, otros casos se conocieron, como el de “una señora que entraba y salía desesperada pidiendo dinero, porque no había el medicamento para nebulizar a su familiar. Otra lloraba pidiendo para comprar un kit quirúrgico”, narró Deisy Álvarez, quien tiene a su abuelo de 83 años hospitalizado tras haber sufrido un infarto. “Lo mismo que vivió la señora del oxígeno lo pasé yo con mi abuelo. Ahí no hay nada. Nosotros hemos gastado hasta lo que no tenemos. Es más, hasta los guantes hay que comprarlos porque sencillamente no hay nada”, reiteró.

Al igual Álvarez, otros comentaban entre ellos sobre la crisis que arropa al servicio de Emergencia del principal centro de salud en Centroccidente y por tanto, debería funcionar de manera óptima, es decir, estar bien dotado de insumos, material médico-quirúrgico y medicamentos por ser un hospital de alta resolución.

A propósito de la situación, el presidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes (Somir), Jesús Guarecuco, manifestó que la mayor complejidad se presenta en aquellos pacientes que llegan heridos y que ameritan ser intervenidos quirúrgicamente, pero que por falta de anestesia no se puede. “Ellos se contaminan y empeora su salud”, dijo
el galeno.

Desde el pasado viernes hay pacientes en Emergencia que requieren ser operados. Sólo cuatro fueron intervenidos el sábado porque familiares encontraron anestesia en otro lugar. El resto aguarda porque no cuenta con el recurso económico para comprar el insumo.

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