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“El país eroga alrededor de $ 380 millones  importando azúcar”

Economía | 8:22pm | | Wendy Lucena

REDACCIÓNELINFORMADOR.COM.VE./Rosa Andreína García-“Muy contrario a lo que piensa la mayoría de las personas, la verdadera riqueza de Venezuela no se encuentra en su subsuelo, está en sus campos agrícolas, en aproximadamente 34 millones de hectáreas que con el uso de la tecnología adecuada pudiesen, de ser necesario, ser empleadas de manera racional para la producción agrícola vegetal, animal, forestal y acuícola”.

El ex decano y profesor titular activo de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, Werner Gutiérrez, expone que de 34 millones de hectáreas con potencial agrícola, sólo entre 25 % a 30 % está actualmente en uso,”lo cual nos convierte entre los países latinoamericanos en la tercer nación con mayor superficie disponible para la producción de alimentos, en el ámbito mundial, nos podríamos ubicar entre los 15 primeros lugares entre los territorios más promisorios para la actividad agropecuaria”.

Reseña que en su primer artículo para el ‘Mundo Agropecuario’ comenzó con la potencialidad para la producción del azúcar, rubro que califica como “el oro blanco, producto del cual podemos convertirnos en un país exportador”.

Entrando en materia revela que durante la última década el consumo de azúcar promedio estimado en Venezuela estuvo ubicado alrededor de 40 kilogramos/habitante/año, incluyendo la de uso industrial (40 %) y de uso doméstico (60 %), es decir, 1.250.000 toneladas de azúcar. “Al compararnos con nuestros pares de los países del continente, somos una nación que bien puede calificarse como una de las cinco más dulces de la región. Por nuestro elevado consumo per cápita de azúcar estamos ubicados entre los primeros 10 países con mayor ingesta per cápita de azúcar del mundo, y entre las primeras cinco naciones del continente americano”.

Gutiérrez lamenta que como consecuencia de las medidas desfavorables que el Gobierno ha aplicado, durante los últimos 10 años se ha producido una importante caída en la producción de caña de azúcar en los campos. Según las estimaciones más objetivas sólo se produce 20.000 toneladas de azúcar mensuales, lo que equivale a 20 % de la demanda nacional, que está cercana a las 100.000 toneladas cada mes.

Continúa y refiere que el déficit se cubre con importaciones provenientes de Brasil, Colombia y algunos países centroamericanos, estimándose que para el presente año el país debería comprar en el mercado externo aproximadamente 950.000 toneladas de azúcar para garantizar el consumo histórico de la población venezolana.

Considerando como precio promedio internacional los 400 dólares por tonelada de azúcar, Venezuela estaría erogando por año por compra de este rubro en el exterior, alrededor de 380 millones de dólares.

Para satisfacer la demanda interna de azúcar con producción nacional el experto agrícola dice que se debería alcanzar una cosecha de 15.000.000 de toneladas de caña de azúcar, considerando que el promedio actual del rendimiento en molino del país indica que por cada 100 toneladas de caña de azúcar procesada, se obtienen ocho toneladas de azúcar. En la última zafra sólo se logró alcanzar la cosecha de 3.000.000 toneladas de caña de azúcar, lo cual arrojó 242.306 toneladas de azúcar según las estimaciones de la Federación Nacional de Asociaciones de Cañicultores (Fesoca).

“El amargo futuro”
El ing. Werner Gutiérrez manifiesta que en un momento de escasez de divisas por la baja de los precios petroleros, el país ha disminuido significativamente sus importaciones, con la consecuencia negativa de un marcado índice de escasez que sobrepasa 80 % de azúcar en el mercado interno. Esta situación generó un mercado informal en el cual el consumidor debe cancelar hasta 10 veces el precio regulado por el gobierno nacional. En diversas zonas de la geografía nacional, hoy en un sentido negativo, la azúcar es un lujo, es “oro en polvo” por el alto precio de venta.

Diversos han sido los errores cometidos en torno a las políticas nacionales orientadas al sector azucarero. “Tenemos un gobierno que ha expropiado la mayoría de los centrales azucareros privados; que confisco la principal empresa de agroinsumos, la cual hoy no tiene capacidad de surtir los herbicidas, fungicidas, insecticidas que se requieren para los cultivos; se adueñó de 5.100.000 hectáreas agrícolas entre ellas fincas que tradicionalmente se dedicaban al cultivo de la caña de azúcar; no asigna las divisas para la importación de maquinaria agrícola, transporte y repuestos, y que además de eso mantiene un férreo control sobre el precio de venta de su cosecha al agricultor y de la azúcar al central, alejando toda posibilidad de incentivo de inversión, y por ende de recuperación y crecimiento en el sector cañicultor nacional”, enfatiza.

Discute que parte del problema es que el Estado se ha reservado el papel de importador, productor, transformador y distribuidor de azúcar a través de la creación de varias figuras burocráticas, siendo la más reciente la Corporación Venezolana de la Caña de Azúcar y sus derivados. “Hoy el Estado venezolano posee bajo su control, 10 de los 16 centrales azucareros del país. En la última zafra 2015-2016 de estos 10 centrales, sólo tres alcanzaron a estar operativos: el Central Cariaco, Central Sucre e Industria Santa Elena procesando sólo 3 % de la molienda de caña total que alcanzo el país. El sector privado logró producir en sus seis centrales aproximadamente 97 % de la azúcar, resalta Gutiérrez.

Ante este escenario con una demanda insatisfecha de 950.000 toneladas de azúcar la recomendación lógica a cualquier inversionista sería “siembra caña de azúcar, compra un trapiche o instala un central azucarero” en Venezuela. Asimismo, en la lógica elemental, cualquier gobierno sensato debería, teniendo la posibilidad de ahorrarse 380 millones de dólares anuales en importaciones, impulsar la producción dentro de nuestras fronteras con lo cual se lograría crear bienestar y progreso en un sector económico que ha demostrado estar en capacidad de generar más de 250.000 empleos directos e indirectos, afirma el especialista.

La mayoría de los analistas del país coinciden que para iniciar el proceso de relanzamiento de la industria azucarera nacional, el país debe abandonar por completo el actual modelo agrícola – económico, para en un ambiente de libertades económicas, el sector privado pueda desarrollarse, considerando que aún bajo las condiciones adversas actuales, es quien produce más del 90 % de la poca azúcar que se produce en el país.

Hace falta un acuerdo nacional que involucre a todos los actores del circuito azucarero… El reto es grande. Las oportunidades infinitas. El sector agrícola venezolano es del tamaño del compromiso que se nos presenta, convencido plenamente estoy que ¡Sí Se Puede!, enfatiza el ingeniero agrónomo Werner Gutiérrez.

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