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Trabajadores del Terepaima  protestarán por colapso de cloacas

Lara | 9:40am | | Wendy Lucena

REDACCIÓNELINFORMADOR.COM.VE./María Angélica Ortiz-En los últimos 30 días las ventas de los menús ejecutivo en el Mercado Terepaima han bajado debido a que los clientes asiduos no han regresado por el fuerte olor que emanan las aguas negras que salen de un colapso de cloacas dentro del lugar.

Desde hace un mes trabajadores y usuarios asiduos al Mercado Terepaima, ubicado en la avenida Venezuela entre calles 35 y 36, le has tocado soportar el hedor que emana el colapso de una tubería de aguas negras ubicada dentro de la zona comercial.

No es la primera vez que la tubería colapsa, en repetidas ocasiones los comerciantes han tenido que solicitar ayuda a Hidrolara. “Al reventarse el tubo matriz que está en la calle, la tubería que pasa dentro del mercado colapsa y se vuelve un caos”, comenta Omar Enrique Sánchez, parquero del Terepaima. Asegura que tras el colapso ha tenido vómitos debido al agua piche que todos los días percibe.

Los clientes también se han esfumado. Según denuncian los dueños de los restaurantes, en los últimos días ha bajado considerablemente la cantidad de usuarios que atendían, debido a que nadie quiere comer en medio de la pudrición.

Silvia Pérez, quien lleva 18 años laborando en el Terepaima, expresa que diariamente servía más de 50 almuerzos, sin embargo desde que comenzó el colapso de cloacas, sólo despacha 20 menús y “es mucho”. “Los clientes se quejan porque huele terrible y las moscas abundan y se paran en los platos”, destacó.
Karla Gutiérrez, vocera de los trabajadores de Mercado Terepaima, expone que ellos han hecho tres reportes en los 30 días que lleva el colapso y el martes acudieron a la sede de Hidrolara, donde según ella les dijeron que “estaban ocupados y no podían atender la problemática”.

Tras una asamblea celebrada el pasado jueves trabajadores del Terepaima y vecinos de la comunidad acordaron dar plazo a Hidrolara para que repare el colapso hasta este lunes a las 9:00 de la mañana, saldrán a la avenida Venezuela y tomarán un tramo en señal de protesta y como medida de presión para que las autoridades a las que le compete se presenten en el lugar y realicen la reparación.

Mirna Olivares, residente de la calle 36, exactamente a dos cuadras del mercado, explica que ella y su familia también han sufrido producto de la “pudrición” que emana el colapso, ya que el olor se propaga por las adyacencias
del Terepaima.

“Hasta las ganas de comer se nos han quitado tanto a mí como a mis hijos. Esto nos carga agobiados. Si mi hijo se enferma aquí no va a venir ningún político a traerme la medicina”, alegaba con molestia Olivares mientras cubría su nariz y cambiaba de acera
huyendo del colapso.

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