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Aumento en consumo de pan  es el detonante de las colas

Lara | 8:09am | | Ana Paredes

MARÍA ANGÉLICA ORTIZ.- “Las colas no se hacen porque no haya pan o porque esté barato, sino que la demanda es muy grande, los hornos son pequeños y el proceso lleva su tiempo”, expresa Edin Valencia, panadero desde hace 15 años, el cual alega que es “descabellada” la idea de la Superintendencia Nacional de Precios Justo (Sundde) de multar a las panaderías que mantengan cola, ya que el proceso de producción del pan debe cumplir fases.

“Hornearlo dura 30 minutos y en el horno caben 250, de los cuales un solo cliente se lleva tres, esto hace que los que quedaron sin pan esperen una hora para que se vuelva a repetir el proceso y poder comprar”.

Milagros Parra, cliente de una panadería en el centro de la ciudad, explica que ella fielmente va a mediodía a la panadería porque a esa hora sacan pan.

Humberto Páez, dueño de una panificadora, explica que las colas en su establecimiento se deben a que el consumidor no encuentra productos regulados y por ende una opción factible y aún accesible es comprar pan. “En el día se usan 20 sacos de harinas, 15 para elaborar salado y cinco para los dulces los cuales vendo en su totalidad”. Además resalta que no hay límites en las ventas y que el cliente puede llevar lo que desee.

Por su parte Fernando Moreira, presidente de la Asociación de Panaderías y Pastelerías del estado Lara, resaltó que la distribución de harina a las panaderías está llegando de forma adecuada y a precio de molinos. “Al no haber intermediarios el panadero puede obtener su saco desde Bs. 8.000 hasta 12.500 dependiendo del molino”, agregó que todas las panaderías están recibiendo la cantidad que exigen además que muchos panaderos llegaron a comprar un saco por Bs. 80 mil lo cual trajo pérdidas a las empresas.

En cuanto a las declaraciones del superintendente William Contreras en relación a las multas por colas, señala que dicha situación es algo que se escapa de las manos del panadero o del dueño. “Todo lleva su proceso, pero la gente ahora está tan desesperada por comprar que prefieren aguardar un rato en las afueras de las panaderías mientras sale el lote correspondiente y así asegurar su compra”. No obstante, recalca que los puntos de ventas están lentos y esto causa largas filas, por lo que de una u otra forma siempre se aglomera una cantidad considerable de gente en el lugar.

El consumo de pan salado se ha incrementado en 70% y el de pan dulce en 100%. Moreira explica que esto se debe a que si un pan campesino cuesta de Bs. 300 hasta 500 y el consumidor lleva dos puede “resolver un día de comida”, lo mismo pasa con el pan dulce. “Muchas madres no tienen cómo alimentar a sus hijos y compran por ejemplo un pan andino en Bs. 700 y el niño se alegra por lo dulce y porque es un sustento para mitigar su hambre”.

Muchos panaderos por miedo a las multas han reducido el proceso de elaboración del pan a 20 minutos en el horno, pero su calidad disminuye y el cliente se queja.

María Gutiérrez expone que a raíz de la situación del país y que no puede hacer colas, ni comprar ‘bachaqueado’ aumentó su consumo de pan. “Prefiero comprar dos canillas en el día y con eso salvo dos comidas”.

José Quiroz, estudiante, manifiesta que a raíz de que hasta las verduras se han vuelto costosas prefiere comprar tres campesinos y con ello “hago tres comidas y tomo agua”, aunque espera que todo mejore y el país vuelva a ser lo que era antes.

 

70 % ha aumentado el consumo de pan salado solo en el estado Lara, lo que demuestra que en vista de la escasez el ciudadano busca resolver con otros alimentos.

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