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Ramón G. Aveledo: “Gobernantes no deben secuestrar  derecho de los venezolanos”

Nacionales | 2:39pm | | Andrés Araya

REDACCIÓNELINFORMADOR.COM.VE.- Rafael Castillo

Con un discurso de conciencia y crítico, el doctor Ramón Guillermo Aveledo ofreció su pieza oratoria como orador de orden en la Sesión Especial del Concejo Municipal Bolivariano de Palavecino en el marco de la celebración de los 199 años de la tercera ocupación poblacional de Cabudare.
El acto se cumplió en los espacios de la antigua hacienda Santa Bárbara y que es hoy asiento de la Capilla Las Mercedes, como parte de las actividades protocolares de tan histórica fecha, iniciadas con una misa de acción de gracia en la iglesia San Juan Bautista a cargo del padre Juan Bautista Briceño y una ofrenda social ante el Padre de la Patria Simón Bolívar en la plaza que lleva su nombre, convocados por la Cámara Municipal que preside el profesor Freddy Pérez y el alcalde de Palavecino, licenciado José Barrera y la asistencia de representantes de diversos sectores de la sociedad larense, entre ellos el gobernador Henri Falcón y el alcalde de Iribarren, ingeniero Alfredo Ramos.
“Dicen que Kabudari significa tierra de árboles grandes en el idioma de los Caquetíos, parte de la gran familia Arahuaca”, y hoy que celebramos el Día de Cabudare, me parece justo comenzar evocando al pueblo originario, a su lengua y a los árboles grandes, la característica que le dio nombre al sitio, aún antes del poblamiento español y la organización eclesiástica, refirió Aveledo.
Es una convocatoria a la conciencia, a los orígenes, que en nuestro caso son orgullosamente mestizos.
El caserío de Cabudare comenzó a fundarse a fines del siglo XVIII, pero desde antes era poblado por indios que dieron su nombre al lugar. En estos siglos, los seres humanos que han vivido, trabajado, enseñado y estudiado, creado, practicado el deporte, disfrutado en Cabudare, han ido construyendo realidades nuevas, con nuevos problemas, nuevos desafíos, nuevas esperanzas.

NUEVOS RETOS
La ciudad ha crecido y el crecimiento urbano plantea nuevas posibilidades y nuevos retos. Palavecino está incorporado a uno de los grandes fenómenos planetarios de nuestra era, las áreas metropolitanas o redes urbanas. Con Iribarren y Jiménez, por lo pronto, porque no es lejana la hora en que debamos considerar a Crespo, formando una extensa y poblada región. Bien mirada, la metropolitanidad no es una maldición. Al contrario, puede convertirse en una bendición. Ese es su gran reto, no negarla, sino afrontarla afirmativamente, con ambiciosa visión de futuro.
La economía de Palavecino, marcada por el comercio y los servicios en la ciudad, y por la agricultura y la cría en los campos, indicando una clara vocación agroindustrial multiplicadora de buenos empleos y mejores oportunidades, porque la apoyan la excelente ubicación, las buenas comunicaciones que hay que mejorar y los abundantes recursos hídricos, que deben ser administrados con responsabilidad.

TIEMPOS DIFÍCILES
Sabemos que este 27 de enero nos reunimos en tiempos cruciales de nuestra historia contemporánea, cuando Palavecino y Lara, como parte de Venezuela, padecen la crisis más grave, por extensa y profunda, de toda la Historia de Venezuela. Nunca antes tantos habían sufrido tanto, porque a esta crisis no se le escapa nada ni nadie.
En un país cuya inflación no sólo es la más alta del mundo, sino que el año pasado casi triplicó la del Sudán del Sur que ocupó el segundo lugar; que se estima que entre 2013 y 2016 alcanza un acumulado de 2.940 %, y que en 2017 el gobierno parece más interesado en alimentar la subida de los precios que en detenerla, no hay salario que aguante ni plan de inversiones posible.
En un país con niveles de impunidad superiores al 90 %, casi ningún delito se castiga, donde en 2016 hubo 28.479 muertes violentas, seis veces más que en 1998. En 2015, con cifras menores a ésta, por cada cien mil habitantes moría violentamente el doble de quienes lo hacían en Colombia, el triple que en Brasil y cuatro veces lo que en México. La mortalidad infantil aumenta y en su causalidad se indica la desnutrición. La mayoría de los gastos médicos deben ser asumidos por los ciudadanos. Más de la mitad no tiene ningún plan de seguro que cubra la salud. La inflación ha devorado la cobertura de las pólizas de seguro.
Unos trazos gruesos bastan para retratar la crisis venezolana. La sufren venezolanos de carne y hueso. Hombres, mujeres, niños y ancianos venezolanos que no lo merecen.

ENFRENTAR LA CRISIS
La solución de esta crisis, que es deber de la política, está en la Constitución, porque es la búsqueda del apoyo popular en la opinión pública y expresada en el voto, la que obra en el debate parlamentario, la ley, la acción de gobierno, la protesta cívica, social, en todos los ámbitos.
Esa que sabe ser, cuando hace falta, confrontación leal y, en su hora, diálogo sincero y fecundo, que es constante ejercicio de valentía para reclamar y defender derechos, para expresar posiciones, sean o no aplaudidas, así como para atreverse a reconocer errores, a llegar a acuerdos, porque la sabiduría de un líder ha de ser buena para entender y también para entenderse.
Debe basarse en la amplia carta de derechos civiles y políticos, sociales, culturales y educativos, económicos, de los pueblos indígenas y ambientales que no se están respetando. En la distribución del Poder Público Municipal, Estadal y Nacional, de un Estado Federal y Descentralizado que tampoco es respetado. En la división del Poder Público Nacional en funciones separadas y complementarias, que menos se respeta, por un grupo que se cree propietario absoluto de un poder que es del pueblo y debe ejercerse con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

DESTAQUE

Es en nombre de ese pueblo que alzamos nuestra voz. Lo hacemos con serena firmeza. Con absoluta humildad republicana. Es una petición sencilla y clara. Que se respete la Constitución. Que se acate la Constitución. ¡Que se escuche la voz del pueblo!, planteó Aveledo.

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