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El gateo y su relación con la lectoescritura #GuaritosDePapel

Lara | 11:47am | | Yliana Brett

ELINFORMADOR.COM.VE.-La mayoría de los padres desconocen la importancia del gateo, de hecho en las consultas de los primeros años de vida de los bebés, los profesionales de la pediatría muy poco hablan sobre las implicaciones neurológicas que existen al saltarse esta fase de crecimiento.

Los niños que desarrollan bien las etapas del arrastre y el gateo preparan su cerebro para un correcto aprendizaje y para una adecuada lectoescritura, a mayor experiencia con el entorno mejor es la producción de ramificaciones cerebrales, lo que se traduce en más inteligencia, además de favorecer la motricidad, lenguaje y sociabilidad.

Durante este periodo los niños desarrollan el sentido del espacio, el equilibrio y profundidad, las actividades normales como ver, sentir y moverse se sincronizan por primera vez, lo que les permite apreciar el cuadro completo de su entorno. Al gatear, los bebés aprenden la coordinación ojo-mano, esta capacidad les permitirá más adelante poder leer sin perder las palabras y seguir la mano que escribe.

Los bebés comienzan a gatear a partir de los 7 meses y el arrastre desde el mismo momento de su nacimiento, esta edad es aproximada, ya que cada uno tiene un ritmo diferente en su desarrollo. Sin embargo, hoy son más los niños que comienzan a caminar sin pasar por la fase del gateo, repercutiendo negativamente en su desarrollo.

La gran mayoría los casos de fracaso escolar se deben p o r u n incorrecto desarrollo del cerebro del niño. La etapa del piso le permite al niño coordinar los dos hemisferios cerebrales izquierdo y derecho, lo que más adelante traerá mayor facilidad para aprender, además de tener mejor coordinación a la hora de bailar, facilidad para la organización y ejecución de proyectos en su edad adulta.

De allí la importancia de la participación de la madre en las primeros años del niño, como la mejor motivadora para el desarrollo de estas etapas. Hoy en día existen terapias que permiten integrar este patrón de movimiento en los menores, inclusive también en los adultos, con las que se han logrado resultados extraordinarios.

Es importante evitar mantener a los niños durante largas horas en aparatos como la andadera o coches, que sin duda facilitan el trabajo de la crianza, pero que limitan su desarrollo cerebral. Como padres cuidadores debemos preparar un ambiente seguro, limpio y cálido que le permita al pequeño la libertad de explorar por lo menos una hora diaria y así motivarlos a su desarrollo de autodominio motriz. Lcda. Annivette Cancines Terapeuta familiar Crianzaalibredemanda @gmail.com

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