Edición del día Sábado
4 de febrero de 2012
06:00 en Barquisimeto
Lunes 26 Julio 2010 Para los promotores inmobiliarios de Lara es tarea dura conseguir clientes que compren los locales comerciales y oficinas que han levantado con cuantiosas inversiones. Desde finales de 2008, el sector se ha contraído tanto como otras áreas de la economía venezolana.
YVETTE ZARRAGA.- Shoimey Lau, presidenta de la Cámara Inmobiliaria del estado Lara, afirma que las operaciones de compra y venta de locales y oficinas han caído en 65 por ciento, lo que representa un comportamiento estándar con el resto del territorio nacional que reporta una desaceleración de entre 40 y 60 por ciento en los últimos tres años, según datos de la Cámara Inmobiliaria Venezolana (CIV). Las cifras del primer trimestre de 2010 reflejan una merma de 20 por ciento, con respecto al mismo período de 2009. “Este juego se está trancando, la economía se está trancando”, pronuncia Lau, quien se hace eco de las dificultades de los promotores inmobiliarios al mencionar que de cada 10 locales que se construyen bajo la modalidad de torres empresariales sólo 3 ó 4 se venden con rapidez. El mercado se dinamiza cuando se trata de centros comerciales. Experiencias cercanas le demuestran a la presidenta de la cámara que algunos promotores han esperado hasta dos años por un cliente que tome el espacio por lo menos en alquiler. Eso sin contar que para arrancar un proyecto inmobiliario se necesitan también unos dos años, en los que se levanta el proyecto y se espera la permisología correspondiente. La contracción de la actividad inmobiliaria para la venta de locales y oficinas es mucho más aguda que en el caso de las viviendas. Está ligada primordialmente a la disminución de la capacidad de compra que tienen los ciudadanos. En Barquisimeto, por ejemplo, el valor del metro cuadrado residencial está por el orden de los 10 mil 500 bolívares fuertes, para oficina se incrementa a unos 13 mil bolívares fuertes y el comercial puede alcanzar los 17 mil bolívares fuertes. A esto se agrega que, a diferencia de los proyectos habitacionales, se mantiene el cobro del ajuste por Índice Nacional de Precio al Consumidor (INPC). “La crisis es gravísima y hay miedo de invertir en el país”, lamenta Lau.
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