Edición del día Jueves
17 de mayo de 2012
01:43 en Barquisimeto
Domingo 20 Junio 2010 La esquina de la calle 25 con carrera 23 es punto de referencia para quienes necesitan reparar una avería en su casa. Desde décadas el sitio, tal cual una oficina, reúnes a hombre que se ganan la vida con el trabajo de una guaya y una caja de herramientas.
Aura Rosa Castillo.- El día y el año exacto, pocos recuerdan con precisión, lo que sí es cierto es que desde hace casi 50 años la esquina de la 25 fue elegida por hombres para ofrecer el servicio de plomería y ganarse la vida.
A las 7:00 a.m. llegan al sitio, once hombres, algunos de ellos con periódicos que se rotan para leer mientras llegan los clientes. Para comodidad colocaron una pequeña banqueta y un improvisado toldo, que varias veces se los han derribado y que vuelven a levantar, expresa Santos Coronado (hijo), quien durante 30 años trabaja en la esquina de Majarano, como también la denominan. Allí también labora su papá, de quien aprendió el oficio.
Se dedican a destapar cañerías, reparar filtraciones, instalación de bombas y electricidad, entre otros. Por lo general, cuando les solicitan un trabajo intervienen dos trabajadores porque en este tipo de labores siempre se requiere un ayudante. Trabajan por punto y el costo depende del tipo y la complejidad del trabajo. El punto se cobra de 120 bolívares en adelante; destapar una cañería cuesta 150 bolívares. “Todos los días algo se lleva a la casa”, dice.
En cuanto al costo de movilización dijo que generalmente el cliente los busca en sus vehículos y, caso contrario, les indican la dirección. Esa movilización forma parte del presupuesto.
No todos han ido a la esquina de los plomeros a solicitar un servicio. Cuando la Alcaldía de Iribarren decidió sacar a los buhoneros del centro de Barquisimeto se vieron en “el ojo del huracán”; sin embargo, aclararon que no son buhoneros, sino prestadores de servicio y la Municipalidad les otorgó un permiso provisional.
No les convence la idea de conformar una cooperativa porque prefieren trabajar entre amigos y cada quien independiente, como lo han hecho siempre.
Santos Coronado (padre) tiene 40 años en la esquina y su hijo siguió sus pasos. Relata que esperaba cupo en la universidad, pero se hizo padre y se vio obligado a trabajar y lo primero que encontró fue de plomero en esta esquina”, explica.
El presupuesto se negocia con el cliente. En algunos casos se acuerda la compra de material para el trabajo y se incluye en el presupuesto. La confianza del cliente es importante, por eso garantizamos el trabajo y ofrecemos la factura al cliente, explica Santos Coronado (padre).
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