Edición del día Jueves
17 de mayo de 2012
01:50 en Barquisimeto
Domingo 26 Septiembre 2010 A la ex jugadora de baloncesto Nancy Ereú, no le gusta la frase no se puede. Ella declara que todas las metas que se ha propuesto las ha alcanzado con planificación y deseo.
ROBERTO LUCENA FREITEZ.- Nancy se inició en el baloncesto cuando tenía 13 años y jugó en un equipo masculino en el Club Acude ubicado en la calle 10 con la carrera 22 de Barquisimeto. Luego integró el equipo femenino del estado Lara, llevada por el entrenador Arnaldo Ortiz y entrenaban en el antiguo IND. Jugó en la selección nacional de mayores además de jugar profesionalmente con el quinteto Polisport. Su padre al principio se rehusaba a que ella practicase baloncesto porque decía que lo principal para una persona debía ser el estudio, y Nancy le argumentaba que ella iba a esforzarse para combinar su formación académica con su pasión deportiva, hasta que lo pudo convencer haciendo ambas cosas exitosamente, y luego que fallece su padre, con 14 años Ereú tuvo que trabajar además de estudiar y entrenar, para ayudar económicamente a su familia de nueve hermanos. Agradece muy especialmente al empresario Alexis Saldivia del equipo Polisport, quien le brindó ayuda socioeconómica dándole la oportunidad de ser entrenadora en las categorías de iniciación, trabajaba en la mañana, estudiaba en la tarde y en las noches iba a entrenar. Para adelante es para allá “Hago un llamado a la reflexión a los atletas actuales para que se organicen y logren sus objetivos”, afirma con la seguridad de quien sabe de lo que habla. Comenta Nancy que conoce de muchos casos de jóvenes deportistas, que argumentan que no pueden entrenar constantemente porque también estudian o porque trabajan, a ellos la ex selección nacional les aconseja que planifiquen bien su tiempo, ya que si ella pudo, con constancia cualquiera puede. “El mejor espejo soy yo. Tuve tiempo para todo, incluso cuando mis hijos estaban pequeños nunca los descuidé, ni a ellos ni a mi difunto esposo. Gracias a Dios mis niños son muy disciplinados, trabajan y estudian, no se me fueron por el camino del mal que es lo primordial para una madre, eso se enseña con el ejemplo”. Si no hay valores en el hogar, difícilmente se logre el éxito, expresa. “El atleta debe ser un ser integral, no puede ser que un deportista entrene todo el día y descuide a su familia, sus estudios o su trabajo, lo ideal es dedicarle tiempo a todo. Indica con nostalgia que cuando ella entrenaba, no contaba con las facilidades que tienen los atletas de hoy, comedor, ayudas económicas y transporte. “A nosotros nos decía el entrenador Arnaldo Ortiz que si ganábamos el campeonato, podíamos quedarnos con el uniforme, le teníamos amor a nuestra franela, eso valía muchísimo”. Nancy jugó profesional durante una década en Barquisimeto, y señala que recibió mucho apoyo de la Asociación de Baloncesto del estado Lara. Los profesores de la universidad también la ayudaron académicamente cuando viajaba al exterior con la selección de Venezuela. “Me llevaba mi planificación de las materias a cualquier lugar que fuese a jugar representando a mi país”. Arrase en los juvines Ereú se graduó de Licenciada en Administración en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), y en los cinco años que permaneció allí, obtuvo junto a sus compañeras del equipo de baloncesto, igual número de títulos en los Juegos Venezolanos de Instituciones de Educación Superior (Juvines). Pudo irse a estudiar a Yugoslavia, gracias a una beca que había conseguido, pero la responsabilidad de ayudar a su familia económicamente prevaleció, y decidió quedarse en Venezuela. Tiene tres hijos, Jhanny, Jhoanny y Jhoan. “Las muchachas también jugaban baloncesto cuando eran más jóvenes, pero cuando decidieron estudiar en la universidad se dedicaron a sus estudios y a trabajar”. Su único hijo varón practica béisbol en los equipos juveniles de Palavecino. “Representar con orgullo a mi país” Cuenta con añoranza que en los Juegos Bolivarianos de 1977, que se realizaron en Bolivia, la temperatura era de cuatro grados centígrados. “En esa época jugábamos con shorts y el frío nos tenía paralizadas, la pelota nos pegaba en las manos y no la sentíamos”. Las chicas después de hacer la solicitud, recibieron el permiso para jugar con mono y chaqueta, sobre la que se colocaron su franelilla. Indica que el amor por representar a Venezuela las impulsaba. Su trabajo en asistencia al atleta en la Fundación para el Deporte del Estado Lara (Fundela) ha ocupado la mayoría de su tiempo. “Primero con mi ejemplo, demostrándo que con esfuerzo todo se puede y en mi labor de ayudarlos en sus necesidades familiares o ayudas económicas”. Hay que inculcarle los valores a los niños, el hogar, de esa forma garantizamos que sean personas de bien.
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