Edición del día Jueves
17 de mayo de 2012
03:03 en Barquisimeto
Martes 14 Junio 2011 Ya son varios los casos en la región de niñas víctimas de violencia sexual y actos lascivos por parte de familiares directos e indirectos. Ramón Querales fue salvado por la Policía, luego de ser señalado de violar a su hija. En Sarare, un aberrado huyó tras ser descubierto abusando de la nieta de su pareja.
REDACCIÓN ELINFORMADOR/GERARDO MORÓN.- Aunque el ambiente en la oficina de prensa de la Policía estaba fresco, Ramón José sudaba como un futbolista que acabara de jugar. Pero no era por esa transpiración que Alirio Antonio Linárez Giménez, de 47 años, otro preso con el que coincidió ayer, le rehuía para no salir en la misma foto. “No papá, uno sabe lo que le pasa a quienes incurren en este delito y no quiero que en alguna celda me confundan”.
Comparado con el delito por el que Ramón José está detenido, Alirio Antonio consideró insignificante y hasta chistoso el suyo. Agentes de la Estación Policial La Sucre lo detuvieron en la avenida Venezuela con calle 27. “Ni me acordaba que tenía esa porción en los bolsillos. Estoy pagando caro ese descuido”, cuenta con alivio.
Ramón José Querales Salas, de 47 años, sabe en cambio que está en graves problemas. Lo detuvieron en el barrio Santa Rosalía. Con voz temblorosa dice que una “prueba que dio positivo” lo tiene hoy preso, por primera vez en su vida, por presunto abuso sexual, nada menos que en perjuicio de su hija de 10 años.
Sumiso, obediente y con respuestas temblorosas, llenas de miedo e incertidumbre, Ramón José conversó con El Informador. “No soy ningún violador. Quienes me están acusando son mis cuñadas, la familia de mi esposa, que no me perdona que hace 25 años atrás me la trajera de Siquisique a vivir conmigo en Barquisimeto. Me odian, incluso cuando pedí la mano de mi hoy esposa, casi me matan a machetazos”.
Cuenta que tienen ocho hijos, entre ellos dos hembras, una de 14 y la otra de 10 años. A ésta última, la que dicen que supuestamente violó, dice que no la ve desde hace dos semanas. “Ella no vive conmigo, sino con sus tías. Me visitaba los domingos. Nunca he abusado de ella, es mi hija”, cuenta el oriundo de Siquisique y vigilante de las residencias Rotario, en el Oeste de Barquisimeto.
Como un balde de agua fría le cayó a Ramón José, la noticia de que quien lo denunció ante los policías de la Estación Policial La Paz, no fueron sus cuñadas, sino directamente su esposa Lucrecia Elvira Castillo Suárez, de 43 años, su compañera sentimental durante 25 años. “Seguramente ella está creyendo en los chismes de sus hermanas”, dice Ramón insistiendo en su inocencia y a la vez insinúa que, estando con las tías que hoy lo acusan, a su hija le han hecho cosas indebidas porque en la casa se la pasan de bonche en bonche, y quienes con frecuencia asisten son puros hombres.
¿No crees que 25 años de relación son suficiente tiempo como para que tu esposa, a estas alturas, desconfíe de ti y se deje manipular? “Toda la vida ha vivido conmigo, ella me conoce, sabe que no he violado a nuestra hija. Soy inocente”.
Ramón José fue detenido, más bien, salvado por agentes de la Estación Policial La Paz. “Como 15 tipos me cayeron encima, me cayapearon. Me decían ¡maldito, violador coñ… madre! Yo les decía que no tenía nada que ver, pero insistían ¡Tú eres, tú eres! Me dieron golpes, patadas, y uno de ellos me dio un batazo en la cabeza. Estaba bañado en sangre cuando llegó la Policía y me salvó”.
A Ramón José le tomaron 32 puntos de sutura en la cabeza. Se agacha y muestra la herida y otros hematomas, pero el golpe más fulminante, es la indiferencia. Le han dado la espalda, incluso su familia. “Nadie me ha visitado y me cambié las ropas ensangrentadas porque, alguien desconocido, le entregó a los policías un pantalón y esta chemisse que cargo puestos”.
¿Cómo te declaras? Inocente. ¿Y cómo vas a convencer al juez de tu inocencia, qué le vas a decir? “Esto mismo que le he dicho a usted”.
Ola de violaciones y violadores
Ramón José es la octava persona que este año detiene la Policía de Lara, bajo los cargos de violencia sexual o actos lascivos, según datos revelados ayer por la comisaria general Marisol Machado De Gouveia, directora de este organismo.
“Es bastante fuerte que en muchos de los casos sean los mismos padres de las víctimas, los acusados. En el caso de esta niña, tengo entendido que quería irse de la casa porque ya en otras oportunidades su padre, presuntamente, habría tratado de abusarla. Ante esa corriente de hechos de esta naturaleza, es recomendable que las madres sean más cautelosas al momento de saber con quiénes dejan a sus hijas”.
Aberrante caso en Sarare
“Me trajeron a la nieta para protegerla del violador que está causando pánico en Sarare y sucede que, en mi propia casa, tenía a un violador”, dijo indignada Odalis León, una mujer apacible que la tarde del sábado reaccionó como su apellido, cuando sorprendió en el baño a su pareja, José Gabriel Porteliz González, de 38 años, sometiendo a actos lascivos a su nieta de 8 años.
“Me enfurecí y mi reacción en ese momento fue tratar de matarlo. Pero él recogió los papeles y factura de la empresa donde trabaja y se fue como alma que lleva el diablo”. El aberrante acto fue el sábado. Cuenta Odalis que en la mañana, su hija Milagros le trajo a su nieta para mantenerla protegida, toda vez que, como nunca antes, se han suscitado casos de violación y anda un ex presidiario suelto, cometiendo actos de esa naturaleza.
Horror detrás de la cortina
“Me hice cargo de mi nieta, quien por la tarde comenzó a bañarse con la lluvia. Le pedí que terminara de bañarse en el baño, lo cual hizo. Rato después, al ver que tardaba en salir, me acerqué al baño, deslicé la cortina y sorprendí a José Gabriel con los shores abajo, masturbándose y pasándole el bicho a mi nietecita por la boca”, cuenta Odalis, quien se le fue encima a quien hasta entonces era su pareja, José Gabriel, de quien, dijo, es oriundo de San Rafael de Onoto.
“Mándela a examinar para que vea que no le hice nada” fue la respuesta del aberrado, quien soltó a la niña, se acomodó los shores y se echó a correr al darse cuenta de que los gritos de Odalis pronto atraerían a todo el sector 2 del barrio El Milagro. Recogió los recibidos y se marchó, diciendo que “no iba a llevar palo de la Policía, menos de la comunidad”.
Cuenta Odalis que, efectivamente, la comunidad se congregó y estaba decidida a todo, pero desde entonces no había pistas del sádico, quien ya fue denunciado ante la Fiscalía y el CICPC. “Sus hermanos que viven en Portuguesa y en El Cují, dicen que no saben de su paradero, pero es obvio que como hermanitos no lo van decir”, dice Odalis, quien ahora que el caso ha sido denunciado, espera que el aberrado sea capturado. “Estos casos no pueden quedar así, hay que denunciarlos y que los culpables paguen”.
Más y más casos
El Informador conoció de otro caso sucedido recientemente en Carora, donde una niña de tres años figura como víctima de violación. El hecho ocurrió en la calle 5, entre carreras 4 y 5, de la urbanización Francisco Torres (La Osa), en Carora. Según trascendió, el aberrado es un hombre adicto a las drogas quien sometía a actos aberrantes a su misma pareja, quien no se atrevió a denunciarlo por cuanto era único sostén y fue el único que le tendió la mano cuando ella quedó en la calle.
La mujer de 26 años se animó luego de saber que la violencia sexual se extendió a su hija de tres años, a quien médicos del Hospital Pastor Oropeza le habrían apreciado laceraciones en sus partes íntimas. La semana pasada hubo otro caso en la carrera 36, entre calles 26 y 27, donde la víctima fue un joven sordomudo. De los hechos, donde la Policía practicó arrestos, destacan el cometido en el sector Andrés Bello, donde Frenyer Armando José, de 59 años, fue detenido por abusar presuntamente de su nieta de 7 años; el caso de Julio Enrique Alvarado, de 38 años, en el sector Las Playitas, denunciado por abusar de una joven de 20 años, especialmente vulnerable por tener síndrome de Down.
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