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8 de febrero de 2012
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Domingo 4 Abril 2010 - 11:42 Tiger Woods tomará los palos de golf de nuevo la próxima semana en el Masters de Augusta con la intención de que se vuelva a hablar de él por sus éxitos deportivos en lugar de por sus escándalos sexuales.
REDACCIÓN ELINFORMADOR.COM.VE.-Woods convertirá ya desde mañana Augusta en un espectáculo mediático antes de que el jueves empiece la competición en el primer "major" del año.
El estadounidense jugará después de cinco meses en los que el hombre íntegro e intachable cayó del pedestal debido a una larga cadena de infidelidades.
Como preámbulo, Woods ofrecerá mañana una rueda de prensa, la primera tras el escándalo, con el propósito de exponer sus objetivos en el torneo, así como los planes futuros relacionados con el deporte, pero tratará de evadir las interrogantes sobre temas personales, según trascendió en la sede del certamen. La idea es regresar cuanto antes a la normalidad.
¿Está en condiciones de volver a ganar?
Al margen del torbellino sexual que todavía envuelve a Woods, el gran interrogante en el plano deportivo es si el mejor golfista del mundo está en condiciones físicas y emocionales de conquistar nuevamente la chaqueta verde que se entrega al campeón en Augusta.
"No sé cómo me sentiré cuando vuelva a jugar", dijo Woods en su página web. "Pero el Masters es donde gané mi primer torneo de Grand Slam y siento un gran respeto por este torneo. Considero que estoy listo para empezar mi temporada en Augusta".
No obstante, Woods comprende que éste será uno de los eventos más exigentes en su carrera, con un ambiente de mucha tensión por parte de sus rivales, los organizadores, los medios y los fans, ante los que se expondrá por primera vez tras el escándalo.
"Estoy un poco nervioso y no puedo evitarlo", expresó Woods en una entrevista al canal televisivo "ESPN". "Me gustaría escuchar algún aplauso, pero no sé cómo reaccionará el público" después de lo sucedido.
Los aficionados le dan como favorito
A pesar de su lejanía de las contiendas, Woods, número uno mundial, es el favorito al título como lo demuestra un sondeo de "Golf Week" en el que un 30 por ciento de votantes señalan al "Tigre" como ganador del certamen.
Y también las casas de apuestas reflejan el favoritismo de Woods, con un 4 a 1 para erigirse en campeón, por delante del 6 a 1 con el que se paga el triunfo del zurdo Phil Mickelson, número dos del mundo.
Sobre la presencia de Woods en Augusta el experimentado ex jugador británico Colin Montgomerie, capitán de Europa en la venidera Copa Ryder 2010, comentó: "Woods no jugaría el Masters si no creyera que puede ganar".
El escocés elogió el poder de concentración del astro del golf. "Es el deportista más centrado que he conocido y el mejor jugador de siempre. Creo que se adaptará muy bien".
El estadounidense Ben Curtis, ganador del Abierto Británico en 2003, dijo que hace pocos días estaba entrenándose en el campo de Isleworth, Florida, cuanto tuvo la posibilidad de jugar frente a Woods.
"Le faltaba un poco de práctica", explicó Curtis. "Quien diga que será lo mismo que antes, está engañándose".
El escándalo aún no se ha esfumado
Pero el escándalo no se ha esfumado. La revista "Vanity Fair" anunció que el miércoles en su próximo número dará a conocer "impactantes detalles" de los encuentros de Woods con sus amantes.
De acuerdo con la publicación, se conocerán testimonios de algunas de las amantes del golfista y de otras personas que hablaron de sus intimidades.
También esta semana el portal en Internet de información rosa "TMZ.com" aseguró que Woods le pagó diez millones de dólares a su amante Rachel Uchitel para que no compareciera a una conferencia de prensa en diciembre.
La página asegura que el golfista le dio el dinero a Uchitel porque le preocupaba "la profundidad y los detalles de la información" que poseía la relaciones públicas comparado con el de otras amantes.
Un calvario que comenzó en noviembre
Desde el 27 de noviembre de 2009, una semana después de ganar el Masters de Australia, la vida de Woods ha estado asociada al escándalo constante.
Ese día Woods chocó su auto en las afueras de su mansión y de inmediato salió a la luz pública su desordenada vida extramarital, que desembocó en la cancelación de importantes contratos publicitarios y una crisis en el seno familiar con su esposa, la ex modelo Elin Nordegren.
Tras un mar de especulaciones y un largo silencio personal, Woods reconoció sus infidelidades y ofreció una disculpa pública a través de su página en Internet.
Semanas después lo hizo ante un grupo de amigos y colaboradores, en donde exteriorizó la posibilidad de volver a competir sin una fecha fija, pues se encontraba en una clínica para controlar su adicción desenfrenada al sexo.
El jueves vuelve a jugar al golf, otro paso hacia la ansiada normalidad.
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