Edición del día Miércoles
8 de febrero de 2012
03:24 en Barquisimeto
Jueves 5 Agosto 2010 - 05:15 La cascada La Llovizna es uno de los secretos mejor guardados de los llanos venezolanos. Un lugar para entrar en sintonía con la naturaleza mientras se desliza por las paredes de agua.
Es un lugar ignorado por muchos porque, a propósito, pareciera ocultarse con recelo entre la vegetación silvestre. Con sus 52 metros de alto, la cascada La Llovizna sólo se descubre a quienes se internan con respeto en los linderos del caserío Chorrerón en el municipio Anzoátegui del estado Cojedes.
Los letreros que cuelgan de los grandes árboles de mango al inicio del camino le revelan algunos requisitos para iniciar la ruta al salto: preservar el lugar y no arrojar desperdicios.
El chorro que desemboca sobre un pozo de aproximadamente dos metros de profundidad, es el balneario de los lugareños, pero también el paraje predilecto de los más osados y aventureros. Aquellos que prefieren descubrir nuevas rutas y senderos, y reconfortarse con la naturaleza colgando de una cuerda mientras practica canyoning.
Naturaleza hospitalaria
Chorrerón se encuentra a hora y media de Barquisimeto (Lara) y a 45 minutos de Acarigua-Araure (Portuguesa). Desde cualquiera de los tres lugares, se debe recorrer un tramo de la autopista de Los Llanos José Antonio Páez y luego tomar la carretera vieja hacia San Carlos (Cojedes), pasando por los poblados Agua Blanca y San Rafael de Onoto en Portuguesa, hasta finalmente entrar al estado llanero a través del pueblo Apartaderos.
La entidad, de vocación agrícola y ganadera, también es conocida por la amabilidad y receptividad de su gente, características que comenzará a percibir con un sorbo del café caliente que vendedores ambulantes le ofrecerán en el Peaje de Apartaderos, antes de recorrer en carro los últimos 15 minutos para llegar al caserío.
“Aquí la gente es hospitalaria porque le nace serlo y no por un interés económico. Este es un lugar con tanto que mostrar y que contar”, dice Daniel Méndez, director comercial de Mochileros de Venezuela, cooperativa que tiene cuatro años promoviendo el turismo ecológico en el país.
Y fue en uno de esos viajes que Méndez se enteró de Chorrerón y sus cascadas, porque La Llovizna es sólo el ápice de una serie de riachuelos y pequeñas caídas de agua que se encontrará en el recorrido a pie de 30 minutos desde el caserío hasta el salto.
Es hora de anclar
Como la zona se mantiene virgen de la intervención del hombre, lo más recomendable es adentrarse en ella con personas que conozcan la ruta: “A veces nos ha tocado abrir paso con un machete en la mano porque la vegetación crece y te va tapando el camino”, comenta Carlos Quintero, maestro de salto y director de Altura Máxima, grupo de rappel que ha descendido en varias oportunidades el gran salto.
Tras subir una de las últimas pendientes del camino, La Llovizna se revela entre los grandes samanes, jabillos, ceibas y árboles tambores que cubren la zona. Al alzar la vista infiere porque la han bautizado con ese nombre: El chorro suaviza su caída en su terminación creando el efecto de pequeñas gotas de lluvia.
Sólo hace falta un último esfuerzo para que la caída finalmente ceda a mostrar toda su magnificiencia: escalarla y anclar el equipo de rappel en uno de los descansos naturales del salto para iniciar la bajada.
A pesar de que muchos perciben la actividad como extrema, Quintero y su equipo prefieren definir la práctica como un “deporte de riesgo controlado”, donde las medidas de seguridad se convierten en la premisa clave para regocijarse al sentir la fría caída de agua mientras baja y observa de cerca las diferentes cuevas y panales de abeja que el andar de la naturaleza ha formado en las paredes de la cascada.
Permiso para pasar
Debajo del salto La Llovizna y oculto por un pozo de agua de aproximadamente dos metros de profundidad se encuentra una cueva. La cavidad subterránea es más visible en época de sequía cuando el chorro disminuye su afluente. Pero ingresar a ella no es tan sencillo.
Los lugareños afirman que allí habita una serpiente Tragavenado que mide unos cinco metros de largo. Para ingresar a su morada debe solicitarle permiso: “¿Cómo se hace?... En realidad no sé, la gente de por aquí dice que eso depende de cada persona, si hace una reverencia o se arrodilla antes de bajar a la cueva”, comenta riendo Daniel Méndez de Mochileros de Venezuela.
Siempre mojado
Tres requisitos para visitar La Llovizna: Ser aficionado a la aventura, amar a la naturaleza y no tener miedo a mojarse. Los linderos de Chorrerón hacen honor al nombre del caserío, por lo que debe llevar ropa y zapatos de expedición o deportiva que pueda mojar y ensuciar, en especial, si va a practicar cayoning.
Tan importante como los equipos de seguridad en esta práctica de riesgo controlado es contar con un buen maestro, que le indique como sincronizar sus pasos con el peso de su cuerpo para el descenso.
A la excursión lleve sólo lo esencial en un bolso o koala liviano, así tendrá las manos libres para sostenerse en los ascensos y escaladas, porque el terreno es fangoso debido a la constante húmeda característica de la zona.
Tiempo para explorar
La época recomendada para visitar la cascada la Llovizna es en agosto, septiembre, diciembre y en el asueto de carnaval, porque son temporadas secas en Chorrerón.
Los más avezados de la zona recomiendan evitar hacer la ruta en tiempos de lluvia, porque el camino se vuelve más truncado y húmedo. Los afluentes de agua aumentan su cauce y con ello la sedimentación de las rocas calizas que conforman la topografía de Chorrerón, produciéndose desprendimientos de grandes peñascos en la cascada La Llovizna.
Incluso, Carlos Quintero director de Altura Máxima recomienda que si se está escalando el salto y comienza a llover, por más suave que sea la precipitación, debe alejarse de la cascada y resguardarse entre los grandes árboles del lugar.
[*] COORDENADAS:Mochileros de Venezuela: Carretera Nacional, Troncal 5. Sector Puente Onoto. Posada Cohaeri. Municipio Anzoátegui, estado Cojedes. Telf.: 0416-941.46.56.
Altura Máxima: Urb. Fundación Mendoza. VI Etapa, calle 32. Casa 254. Valencia, estado Carabobo. Telf.: 0416-142.64.72./0414-403.51.84. Correo: carlos_eduardo63@hotmail.com.
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