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Anny Carolina Pérez...pura fortaleza

Jueves 22 Julio 2010 - 10:35 Anny Carolina Pérez de Lara es la nueva voluntaria de Fundamama quien con su ejemplo invita a otras mujeres a informarse, tocarse y prevenir el cáncer de mama.

 
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Anny Carolina cree que es una mezcla de valores como determinación, actitud y positivismo, sólo por nombrar algunos.

WINA ARAMBULÉ.- Ella es una mujer solidaria. Tanto que sus seres queridos temen que algún día se meta en problemas por andar de defensora de los pobres y los desfavorecidos. Pero ella siempre está muy tranquila y segura, como si tuviera una salvaguarda contra los males.

Unos le llamarían a eso un angelito de la guarda, aunque en su caso, el ángel es su hija, Dhanna, de 5 años. Tan lista y dinámica como la madre a su edad, aunque los abuelos se apresuran en asegurar que es más intensa. Anny Carolina cree que es una mezcla de valores como determinación, actitud y positivismo, sólo por nombrar algunos.

Para el resto de la familia y sus amigos, todo se resume en una sola palabra: fortaleza. Además de la vocación de servicio, esa es la otra cualidad de esta emprendedora mujer de 32 años, TSU en Contaduría del Instituto Tecnológico Andrés Eloy Blanco (Iuetaeb); y con una licenciatura en Administración y Gestión Municipal en la UNEFA, donde sólo tiene pendiente la presentación de sus tesis.

Justo hace poco más de un año, cuando estaba terminando la carga académica de su segunda carrera, le diagnosticaron cáncer de mama en su seno izquierdo. La noticia la tambaleo, pero no cayó. A pesar de la confusión y la velocidad como se estaban dando los hechos, en silencio parecía estar segura de que esta batalla no la iba a perder.

Siempre tranquila
Fue gracias a la solidaridad que la ha caracterizado que corrió con la suerte de obtener un diagnóstico temprano. Una tía suya fue ha realizarse una mamografía y le pidió que la acompañara. Al llegar pensó que no sería mala idea hacerse ella el examen también, y así fue.

Su esposo David, con quien tiene seis años de matrimonio, siempre ha sido su respaldo y como es costumbre la acompañó a su cita médica, junto con su hija, para entonces de 4 años.

“Recuerdo que estaba tranquila, pero no procesaba nada. Quien habló con el médico y se puso al tanto de los demás exámenes que debía hacerme fue David. Pero nunca voy a olvidar que en algún momento, en medio de todo, Dhanna me dijo: ¿mamá te vas a morir?”.

Anny no es la primera persona de su familia que padece cáncer, aunque sí de mama. Su abuelo, Miguel Ángel, un hombre octogenario que parece un roble, no sólo por lo fuerte sino por lo cándido, sufrió cáncer de estómago hace más de 20 años “y todavía sigue echando vaina”, apuntan sus seres queridos.

Pero ella estaba muy pequeña para recordar con claridad esos momentos. Su caso revivió una vieja receta de té de su abuela Carlina, a base de mapurite, pero sólo se la tomó una vez porque sabía horrible.

Un recuerdo mucho más fresco y duro la inquietaba, no sólo a ella sino a su familia. La perdida de una niña de 8 años por culpa del cáncer: “recordarla me daba mucho dolor y lloraba, pero a raíz de esta experiencia ha cambiado nuestra visión sobre la enfermedad, ahora lo vemos como algo menos tenebroso”.

A un año después del diagnóstico, siete meses después de la operación, ocho quimioterapias y 35 sesiones de radioterapia, Anny no titubea al asegurar que el cáncer fue una bendición porque le ayudó a ella y a su familia a reconocer que sí se supera.

“Esta experiencia blindó nuestra relación. Uno piensa y dimensiona lo que está pasando sólo cuando lo vive. Anny para nosotros es como un pilar”, agrega David hablando en nombre de toda la familia que asienta en silencio, incluyendo la pequeña Dhanna.

Con sus rizos largos no deja de moverse por la sala, como quien no está al tanto de la conversación, pero no ha perdido detalle de una historia que ha escuchado repetir muchas veces, ahora con más sonrisas de optimismo que antes, cuando su mamá se ha convertido en una de las casi 50 voluntarias de Fundamama en Barquisimeto, dispuesta a servir como espejo para que otras mujeres se reflejen en ella y actúen a tiempo.

Esta es la historia en sus propias palabras.

¿Qué pasó el primer día?
“Había que decirle a mi familia, pero no quería que se enterara mi abuela porque tiene un marcapasos. Yo estaba serena y trataba de darles a todos ánimo porque no paraban de llorar. Somos muy unidos, pero esta experiencia nos acerco más, todos estaban pendientes, el esposo de una prima me regaló el costo de una de las quimioterapias y mis amigos de la universidad organizaron una verbena para recaudar fondos”.

¿Cuál fue el momento más duro?
“Cuando comencé a perder el cabello. A los 15 días de la primera quimioterapia se me empezó a caer, así que me afeite y todos los hombres de mi familia también lo hicieron como gesto de solidaridad”.

¿Te sentiste en algún momento discriminada?
“No, al contrario creo que cuando la gente ve que eres vulnerable son capaces de reconocer su propia vulnerabilidad y se acercan a ti. Tengo infinidad de historias saliendo de tiendas o en el supermercado donde mujeres me decían: -que bella eres-, -sigue adelante-, -yo pasé por eso, pronto estarás bien-. Esta ha sido una experiencia muy constructiva”.

¿Qué tanto?
“El cáncer viene para dar un aprendizaje. Es como una advertencia, quizás había algo en la vida de uno que se debía revisar y esta es una forma de caer en cuenta, reflexionar y cambiar”.

 ¿Cómo te visualizas en este momento?
“Como un agente multiplicador para ayudar a otras personas. Hace falta información, deshacer muchos mitos y asesorar a quienes lo padecen. Eso hacemos en Fundamama, ayudamos a prevenir. Promovemos que las mujeres a partir de los 35 años se hagan los exámenes, se toquen y asistan al especialista”.

¿Alguna lección adicional?
“Todas las mujeres sin distinción de clase social, edad o país, sentimos lo mismo, aunque lo expresemos distinto. Por eso hay que compartirlo, hablarlo, romper el tabú”.

“Mi mami es la mejor”
Todos los seres queridos de Anny Carolina Pérez de Lara coinciden en que es una “farandulera”. Le encantan las reuniones sociales, los eventos públicos y los centros comerciales. Lo que ella nunca se imaginó es que un día podía ser como una de esas divas que admira.

Gracias a la sinceridad de su hija Dhanna y con la complicidad de su hermana Amnerys (Lulu) y una de sus mejores amigas, Nefer; ganó el concurso Como mi mamá no hay otra, organizado por Sambil Barquisimeto y donde participaron alrededor de 250 niños, quienes debían escribir las razones de por qué su mamá es la mejor del mundo.

“Todas las personas que nos rodean en casa la quieren mucho, pero yo la amo, ella es mi mejor amiga, y sé que aunque su cabello ahora es corto y su pecho no es como antes, su corazón ahora es más grande”, dice en un aparte la misiva de Dhanna, de 5 años, antes de finalizar: “Ella es una persona muy especial porque su fe y su amor por mi la ayudó a curarse, por eso no hay duda: ¡mi mamí es la mejor!”.

Su mamá ganó un cambió de look, vestuario, accesorios, una sesión de estilismo y otra de masajes. Además una tarjeta Sambil de 1.000 bolívares para hacer compras y un fin de semana con todos los gastos pagos en el LIDOTEL Hotel Boutique Barquisimeto para ella y su esposo.

Charlas gratuitas
Fundamama es una organización sin fines de lucro presidida por su fundador, el doctor Jorge Uribe, y creada hace 8 años con el propósito de prestar un servicio integral de educación asesoramiento y asistencia a pacientes con cáncer de seno y sus familiares.

Actualmente la fundación cuenta con casi 50 voluntarias, algunas de ellas pacientes de cáncer de mama, como Anny Carolina, quienes a través de sus propias experiencias ayudan a otras mujeres a sobrellevar la enfermedad y sus tratamientos.

A través de jornadas de capacitación aprenden todo lo relacionado con las enfermedades benignas y malignas de la glándula mamaria, y cómo tratar este tema en público. Además de lunes a viernes, a excepción de los miércoles, Fundamama ofrece gratis terapias de relajación para pacientes a las 10:00 de la mañana y los miércoles a la misma hora se dictan charlas para pacientes y familiares con la asistencia de una sicóloga.

Toda una diva
El debut de Anny Carolina como voluntaria de Fundamama fue apoyando el punto de información de la organización durante La Ruta Rosada de la Fundación Senos Ayuda en Sambil Barquisimeto, donde la actriz y paciente Tania Sarabia presentó su monólogo Esta costilla de Adán estaba piche, el pasado 3 de junio.

Pero ese fue sólo el primer encuentro con la fama porque 10 días después estaba compartiendo la luz del flash con los famosos invitados al C.C.C. Las Trinitarias quienes vinieron a lanzar la campaña de Senos Ayuda: Porque somos todos y no sólo ellas, quienes debemos  comprometernos con esta  batalla. Roberto Messuti, Pastor Oviedo y Cristian McGaffney fueron algunas de las personalidades del mundo del espectáculo que participaron en la jornada de información y prevención del cáncer de mama.

[*] COORDENADAS:

Fundamama. Urbanización del Este, Avenida Concordia esquina de la calle 6, detrás de Sambil Barquisimeto. Telf.: 0251-808.6575.

Tags Estampas Larenses Salud Cáncer Fundamama Prevención

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