Edición del día Sábado
4 de febrero de 2012
06:53 en Barquisimeto
Jueves 29 Julio 2010 - 06:00 Para ir a Buenos Aires no necesita pasaporte o tomar un avión, sólo basta con empacar enlatados, una carpa y ropa abrigada. Aventúrese a disfrutar del territorio virgen que se esconde en Los Andes de Lara.
KARLA CASIQUE CAMERO.- Tan puro es el lugar, que el musgo cuelga de los pinos como barba y las piedras se ven a través del agua cristalina que corre por la quebrada. Hasta se puede bailar un tango con la naturaleza mientras se acampa y respirar ‘Buenos Aires’, como su nombre lo aclama.
Sólo tres horas y media de camino se requieren para llegar al lugar incrustado en el Parque Nacional Dinira dentro de la Sierra Barbacoas, que forma parte de la Cordillera de Los Andes. Su extrema cercanía con Trujillo le da la propiedad de divisar frailejones si se emprende una larga caminata a partir del refugio.
Desde Barquisimeto puede tomar la avenida Florencio Jiménez que conduce a Quíbor y atraviesa ‘La Ciudad Madre de Venezuela’, El Tocuyo, con sus viejas edificaciones. Si no tiene vehículo puede viajar en un bus color verde de la línea Los Humocaros que sale cada hora y media del Terminal de Pasajeros.
¡Falta poco!
El clima xerófilo deja huellas a su paso por la represa Dos Cerritos para reverdecer en Humocaro Bajo y Alto, donde las plantaciones forestales adquieren vigor. En esta última parada puede descansar unos minutos, beber agua y reponer energías para continuar el camino.
Las personas de la localidad son muy cordiales, puede conversar con ellos mientras decide si llega a pie o en rústico, aunque en el pueblo varios ‘mototaxis’ le facilitarán la llegada por Bs.F. 50.
“Eso es ahí mismito”, comenta uno de los hombres que está sentado en la Plaza Bolívar, pero si escoge irse a pie le llevará alrededor de seis u ochos horas pisar su destino, mientras que en dos ruedas, será sólo una.
Empinada y de tierra es la vía que lleva a Buenos Aires. Los conductores son diestros al volante, así que no tema al estar cerca de los precipicios. El paisaje abrupto entre montañas y riachuelos le reconfortará; sus pulmones se sentirán renovados cada vez que inhale el oxígeno que brinda el eucalipto y las acacias.
En el trayecto presenciará menos viviendas. Las ardillas pasean entre las ramas de los pinos al tiempo que los lugareños se ven minúsculamente sembrando café. Hasta un pedazo de la inmensa piedra la laja, conocida por los excursionistas, se observa en el panorama que da la bienvenida al reservorio natural con una fresca brisa.
“Aquí es muy sano todavía”, dice Pablo Jiménez, uno de los motorizados. Los sonidos de las aves son indescriptibles después de su paso por Inparques. Lo sorprenderá un puente de madera en la entrada del lugar y usted quedará encantando al mirar detenidamente el agua pasar bajo sus pies.
Un chapuzón bien helado
Cuando necesite agua puede bajar hasta el pozo ubicado en el campamento Oasis y para ello seguirá el camino marcado desde el primer refugio, la quebrada se divisará a los cinco minutos. Los guardaparques le pueden guiar si considera que puede extraviarse. Aproveche los rayos del sol a mediodía para darse un chapuzón completo, el agua es helada y con los mismos se secará. Muy pocos se atreven a sumergirse en esta piscina natural donde el líquido fluye entre el olor del eucalipto. El paisaje le proporcionará un ambiente de relajación con los 16 a 22 grados de temperatura. Los pobladores insisten en que ahora se aprecia un mediana vertiente, antes era abundante e incluso más fría. Se lo atribuyen a la temporada de sequía.
Refugio verde y concurrido
Recuerde llevar una crema especial para protegerse de los zancudos, es posible que se lleve algunas picadas de recuerdo. También un bloqueador le protegerá la piel si tiene mucho tiempo expuesto a los rayos solares. Un bolso con medicamentos para la diarrea, alergia y dolor de cabeza no está demás, el ambulatorio más cercano se encuentra a una hora, en Humocaro Alto. A pesar de ello podría contar con la ayuda de las personas amables que habitan en las cercanías del campamento. Al lado de la casa de Inparques funciona una bodega con la venta de refrescos, empanadas y otros artículos ¡por si las moscas!
Entre pastas atún y arepa
Es indispensable hacer un pequeño mercado antes de emprender el viaje y debería incluir pastas, harina de maíz; atún y guisantes enlatados además de jamón endiablado, galletas de soda. También aceite, sal, azúcar, salsas, verduras y jugos de larga duración. Con esto podrá preparar tremendo menú cada día de la semana con arepas, pastas y ensaladas para aportarle a su organismo los nutrientes necesarios y vivir la aventura entre los paradisíacos paisajes de Buenos Aires. Recuerde empacar organizadamente para que entren algunos utensilios de cocina como
Disfrutar sin la tecnología
Puede elegir entre varias zonas para acampar, entre ellas la entrada al refugio, el campamento El Oasis y la zona de los eucaliptos, luego de pasar el segundo puente. Allí no hay cobertura para las líneas telefónicas así que puede apagar los celulares cuando salga de Humocaro Alto. Mueva las hojas secas antes de armar su carpa y asegúrese que no queden residuos, algún material punzante y lo más importante, que sea suelo firme. Clave fuertemente los vientos para evitar molestias en las noches o con que el agua ingrese con una posible lluvia.
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