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Fernando Chumaceiro

Columnas

¡Botas no, votos sí!

Por Fernando Chumaceiro

Con frecuencia en el proceso histórico del país, desde la independencia hasta el tiempo presente, las botas se han impuesto a los votos para entrar al mal llamado ‘Palacio de Miraflores’. La democracia tardó muchos años en iniciar su protagonismo y en poco tiempo ha sido sustituida por un autocratismo de origen castrense con acentuada vocación de hacerse permanente. Una vez más el intento democrático naufraga ante la voraz apetencia de poder del militarismo, que tanto daño le ha hecho al país a lo largo de nuestra accidentada historia. En pleno tercer milenio hemos regresado, con otro atuendo, pero con la misma mala intención, a una auténtica autocracia que actúa como si el país le perteneciera. La libertad luce raquítica, maniatada y sin espacios para expresarse libremente. Las autocracias de hoy no se parecen a las dictaduras de ayer porque se disfrazan de modernidad, pero en su esencia y actuación ultrajan el derecho a la libertad, a la justicia y a la dignidad ciudadana. Entre el Presidente actual y los autócratas de épocas que creíamos superadas, hay diferencias de estilo, pero la esencia es la misma, la concentración del poder durante todo el tiempo que sea posible, adaptando la Constitución nacional a sus posibilidades de actuación.
A partir del 23 de enero de 1958 muchos venezolanos pensamos que el sistema democrático estaría vigente por el resto de la historia. Sin embargo, han coexistido, en evidente contradicción, algo de democracia con mucho de centralismo. El actual, por su origen y naturaleza castrense, amenaza con extenderse y perpetuarse en el tiempo. La población venezolana y de manera muy especial la clase política dirigente tiene la obligación ética de ponerse de pie, empinarse por encima de todas las dificultades que surjan en su camino y enfrentar el totalitarismo que nos amenaza. La democracia no es un regalo, es la respuesta a la libertad de elección que Dios le concedió al hombre. De autócratas están llenas las páginas de nuestra historia patria. Dice la sabiduría popular que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Nunca he estado de acuerdo con esa frase, porque no son “los pueblos” sino las clases dirigentes los que tienen a los gobernantes que se merecen. Me incluyo en la clase dirigente, porque si escribo semanalmente desde hace más de treinta años en la prensa, es porque de alguna manera tengo la posibilidad de reconocer aciertos y censurar errores. Como éste que dejo consignado en este  artículo.

Fernando Chumaceiro

Tags Opinión Columnas Botas Miraflores Votos

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