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Las continuas expropiaciones caprichosas del comandante Chávez a tierras productivas, la regulación de precios a insumos agrícolas, el aumento de importaciones de alimentos, aunado a la inflación que acumula en lo que va de 2010 un 14,2%; son obstáculos que van inversamente proporcional a uno de los eslóganes del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, “Fortaleciendo la Soberanía Agroalimentaria en el País”, y que coloca  a los caficultores larenses en un precipicio.
Hoy día, cuando llevo 20 mil Km. recorridos, visitando puerta a puerta a los queridos habitantes de todo el circuito Nº 2, puedo dar credibilidad de como los productores de café de los municipios Morán y Crespo están en total abandono. La situación crítica por la que pasan estos compañeros es producto de las políticas agrarias fallidas del Gobierno nacional y alertaron sobre la baja en la producción de este rubro que en 1998 llegó a casi dos millones de quintales, y que para este año ni alcanzará los 700 mil.
Uno de los grandes descontentos por parte de los caficultores es darse cuenta de que su trabajo no es tomado en cuenta por el Gobierno nacional, cuando de 900 mil quintales de café al año que demandan los venezolanos, en lo que va del 2010, ha importado más de 300 mil, beneficiando a productores extranjeros y desmejorando a los de su propia tierra. Esta es una situación que no tiene una explicación lógica, y Chávez dice con gran descaro en cadena nacional “la agricultura sigue creciendo en el país”.
Otro de los grandes problemas que afectan a los productores de café son  las regulaciones establecidas por el Estado, ya que baja
el precio del quintal,
pero no disminuye el costo de los insumos agrícolas, generándole solamente pérdidas al caficultor.
Actualmente cada quintal tiene un valor de 590 bolívares fuertes cuando el costo de producción está en Bs.F. 840; mientras que, por ejemplo, los fertilizantes más baratos (10-20-20), cuyo precio por saco es de 38 bolívares, multiplicado por los 12 necesarios da un costo de 456 bolívares por hectárea.
Entonces, ¿a qué juega el Estado?, ¿a destruir la agricultura?, la mayoría de los caficultores han decidido dejar el café, dedicarse a
la ganadería y la siembra
de pasto, en tierras totalmente productivas, qué
desperdicio.
Y con todo este costal de problemas, viven con miedo a quedar sin nada, ya que el Instituto Nacional de Tierras amenaza con quitarles sus pequeñas parcelas. Esto se lo llevó quien lo trajo, el Gobierno nacional juega a destruir Venezuela, y nosotros debemos comenzar a construirla, este 26 de septiembre con nuestro voto.

Julio Anzola

Tags Opinión Columnas

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