Edición del día Martes
7 de febrero de 2012
08:16 en Barquisimeto
José Grasso Vecchio.- Trabaje usted o no por su cuenta, sabe que los clientes son el corazón de todo negocio. Sin ellos, no existe su empresa. Por otro lado, existen clientes buenos y malos, y hay algunos tan malos que perjudican a su negocio y hasta a su salud mental, tanto que usted estará mejor evitando tratar con ellos. Cómo reconocerlos, y cómo despedirlos de su empresa de forma diplomática? Aquí hay algunas sugerencias: 1. El cliente tacaño: Generalmente, el cliente que paga menos es el que exige más. En cuanto usted escuche las palabras “Necesito algo barato”, esto debe encender alertas, no tanto por lo que usted va a ganar, sino porque estos clientes buscan la forma de sacarle el mayor trabajo por el menor pago. Trabajos extras que no estaban incluidos serán exigidos, bajo la amenaza de “no volver nunca a hacer negocios con usted”. Por eso es importante definir el alcance del trabajo que va a realizar.
Una forma deshacerse de un cliente malo, es muy simple - suba sus precios, aunque sea exclusivamente para este cliente. Si es un cliente malo, se irá con el siguiente que le cobre más barato, ya que sólo le importa gastar lo menos posible, no la calidad del trabajo. El tiempo que usted gana al dejar de tratar con estos clientes malos le beneficiará. Si con todo, contrata sus servicios, asegure el pago. 2. El cliente que no tiene tiempo: Este cliente quiere que usted ponga su proyecto en primera prioridad, porque “es urgente”, tiene poco tiempo para entregarlo y necesita algo. Usted acepta porque piensa que el cliente ya tendrá todo lo necesario para hacer el trabajo rápido.
Desafortunadamente, el cliente sólo le entrega algo básico, y luego desaparece, ignorando sus peticiones de información, de aprobación de modelos y otras correspondencias esenciales para el trabajo, hasta que llega la fecha de entrega. Es cuando se echan la culpa el uno al otro porque el proyecto no está terminado, y nadie sale bien de este conflicto. Un cliente que cuando el proyecto ya va a la mitad le informa que hay algunas “adiciones” que hay que hacer, que transforman el proyecto pequeño en un monstruo que no cubre el presupuesto original definitivamente no le conviene. Ponga muy claro en el contrato, que el mismo empieza, a partir del momento en que usted recibe todos los recaudos y la información necesaria.
Trabaje usted o no por su cuenta, sabe que los clientes son el corazón de todo negocio
Una forma deshacerse de un cliente malo, suba sus precios, aunque sea exclusivamente para éste
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