Edición del día Martes
7 de febrero de 2012
07:48 en Barquisimeto
Estamos en el mes del inicio de otro año escolar y ya comenzó el proceso de la inversión obligada de compra de libros, uniformes y demás útiles del ramo, con la esperanza de que al final del período escolar haya un resultado importante: que no perdamos la inversión material y la preocupación por los estudios de nuestros niños, adolescentes, jóvenes y adultos, que sea recompensada. Todavía queda el sabor de frustración ante lo negativo que pudo ser el año anterior, al lado del buen sabor de quienes alcanzaron la meta de ser promovidos excelentemente; pero pareciera que es mayor la mala preparación a como fueron promovidos. Eso que muchos colegios piden: una alta cantidad de cosas que poco se utilizan y lo que hacen es abultar el morral e incrementar el gasto de los padres, representantes y responsables, muchos de los cuales tienen una situación debilitada, que les impide o limita la adquisición de los uniformes, creyones, cuadernos, demás útiles y la merienda. Y entonces sucede que con todo eso, los profesores del séptimo grado se quejan porque sus nuevos alumnos no saben leer ni escribir, situación que igualmente se observa al salir del bachillerato.
Pero también pasa que esto está sucediendo en el nuevo lenguaje que ha venido surgiendo con los grafitos y la computación, lo cual ha dado como resultado que los niños no saben leer, pero frente a una computadora son unas verdaderas estrellas en el manejo de la máquina, entienden los programas y saben qué y cómo van a jugar. Es así como deducimos que la educación comienza en el hogar.
La mayoría de los padres suelen creer que con la escuela es suficiente y se despreocupan. Por ello hay que comenzar por educar a los padres porque los grandes valores deben inculcarse en la casa, que luego se afianzarán en la escuela. De allá que los padres deben analizar que ellos son un apoyo importante y básico para sus hijos y ambos tienen que practicar los valores. En el hogar es donde primero se captan los ejemplos; pero también hay que educar a los docentes, por cuanto la mayoría de ellos vienen de familias humildes y traen ejemplos que seguramente poco a poco van transmitiendo, pero que en esa transición los transmiten porque han recibido instrucción, pero no educación en el verdadero sentido de la palabra.
En estos últimos 11 años, los problemas de la educación se han triplicado: la moral, la falta de disciplina, la gente escupe, vota basura, raya, pinta y nadie dice nada, a nadie le importa, es como si no pasara nada. Por eso si en el hogar no le enseñan estas cosas, mucho menos van a poner atención en la escuela si tocan estos temas, que generalmente no lo hacen. Por eso la necesidad de que los padres se instruyan para que a su vez enseñen a sus hijos.
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