Edición del día Sábado
4 de febrero de 2012
06:21 en Barquisimeto
Grave es la dependencia emocional y política del Presidente de Venezuela, del régimen de La Habana, particularmente del líder de la dictadura personalista y, que con sello comunista, ejerce Fidel Castro Ruz por más de medio siglo. El país de la Independencia deviene dependiente. Esta pérdida de soberanía es inconstitucional por donde se mire, es inconveniente por donde se vea. ¿Lo dejamos rodar? ¿Nos seguimos haciendo los pendejos? Es la primera vez que utilizo una expresión como ésta en mis reflexiones. Espero sea la última. Pero aquí cabe: ¿nos seguimos haciendo los pendejos?
En los últimos meses se ha acentuado el babeo de Chávez por el régimen de La Habana, su “habanadependencia”. A pesar de que allí el reloj que marca la hora del progreso se detuvo hace 50 años, “Cuba es el mar de la felicidad”. Ha tiempo dijo Chávez “Fidel es mi padre” y -tal vez por reclamo llegado de Barinas- añadió días luego: “tengo dos padres, Fidel y Hugo de los Reyes”. Si Fidel es el padre, Raúl es el tío, quien se atrevió a decir -lo recordé en mis reflexiones de la semana pasada- “Cuba y Venezuela cada día somos más la misma cosa”. Chávez complementó este pasado domingo “Cuba nos ayuda modestamente, lo que hace es fortalecer la Patria que también es de ellos”.
Es bien probable que la habanodependencia y la castromanía sean efecto de los trabajos espirituales que babalaos hacen a Chávez, quien visita la Isla con inexplicable frecuencia, en viaje pocas veces público, la mayoría de las veces clandestinos.
No me voy a referir hoy a los regalos desmedidos e ilegales que Chávez le hace a Castro; tampoco “a la injerencia cubana en áreas estratégicas de la FAN”. Quiero sumar hoy otros elementos, también conocidos, pero que considerados en conjunto evidencian la gravedad de la habanadependencia.
La educación enciende la alarma, cada vez más sometida a directrices docentes llegadas de Cuba, que no son ni “docentes” ni “decentes”, es simple siembra de marxismo, el que ya públicamente profesa y confiesa Chávez. La presencia cubana en el sistema nacional de salud y el desplazamiento de los médicos venezolanos, son hartos conocidos. La Policía cubana no sólo se ocupa de los primeros anillos de protección personal de Chávez, sino que ha penetrado los organismos policiales venezolanos e implantado sus métodos brutales de represión. Los Registros y Notarías, ya se sabe, están totalmente controlados desde La Habana, al igual que el sistema bancario y el tributario.
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