Edición del día Martes
22 de mayo de 2012
10:10 en Barquisimeto
¿Premajunches? Un sector de la población venezolana superó todas las expectativas que se tenían sobre los resultados electorales de lo que denominaron elecciones primarias. El miedo vencido por muchos es ahora la razón del arrepentimiento, tal vez de un número mayor de electores; que se cohibieron del deber que tienen con sus seres queridos y con su descendencia, de ejercer el derecho de aprobar lo que será el futuro del país, a través del voto. Esos tres millones y tantos, que soportaron colas bajo un sol inclemente y soportaron altas temperaturas de calor intenso… “Merecen respeto”.
Son tan venezolanos como usted o como yo y, constitucional y legalmente tenemos el derecho a ser protagónicos y participativos. La dignidad, tanto como los derechos, no se mendigan… ¡Se ejercen! Y las autoridades, que en realidad son empleados, a tiempo determinado, del pueblo venezolano tienen la obligación expresa en nuestra Carta Magna de desempeñarse como funcionarios públicos, tal y como los obliga el estamento legal de la República que se fundó sobre las bases de la libertad y la democracia.
Para verdades… ¡El tiempo! Sabio proverbio que estalla en quienes mienten y manipulan olvidándose de que esto pueden hacerlo a algunos, algunas veces pero, no pueden hacerlo a todos, todo el tiempo. En lo que a las humildes familias caficultoras respecta, ya no hay tiempo para corregir, en nueve meses, los presuntos daños ocasionados por: La producción devastada en los últimos 12 años, la cual ha caído en aproximadamente un 62%; la vialidad abandonada, destruida o sin construir habiendo sido, su consolidación, promesa presidencial y de gobernadores; la construcción del 99% faltante de las viviendas dignas prometidas (a través del Plan Bolívar 2000 o en los diferentes Planes Cafés), a los caficultores que viven en ranchos con paredes de bahareque, cocina de leña, sin energía eléctrica y sin letrinas; en miseria prehistórica que ha tenido como resultado: hambre y desnutrición, falta de dentadura, enfermedades endémicas, lumbalgias, accidentes cerebrovasculares, cardiovasculares, parasitosis, etc.; no se podrán construir las escuelas de caseríos y pueblos ofrecidas a niños, niñas y adolescentes, algunos(as) hijos(as) de padres y madres analfabetas que no lograron acceder o superar la Misión Robinson. En nueve meses no se podrán reparar o dotar infraestructuras destinadas a la salud. No se podrá cumplir con la electrificación ofrecida a un sinnúmero de caseríos. En nueve meses no se podrán recuperar los daños ambientales ni realizar las promesas incumplidas. Y esto no es obra del imperio.
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