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22 de mayo de 2012
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Martes 7 Febrero 2012 - 10:08 Deivys Gutiérrez fue asesinado a tiros en El Tocuyo, al ser despojado de su moto. Un policía y un civil, quienes lo acompañaban, se echaron a correr y salvaron sus vidas. Cuatro hombres y una mujer, quienes andaban en motos, ultimaron al militar.
REDACCIÓN ELINFORMADOR/GERARDO MORÓN SÁNCHEZ.- Cuando todo indicaba que la familia disfrutaría por más tiempo de la compañía de Deivys Jossuee Gutiérrez Ramos, de 19 años, el hampa se encargó de separarlos para siempre. Deivys era sargento segundo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) adscrito al Destacamento de Seguridad Urbana (DESUR) sede Margarita. El pasado 28 de enero, mientras disfrutaba de un permiso en El Tocuyo, sufrió una lesión cervical, que ameritó reposo. “El taxi donde iba chocó y por el impacto sufrió la lesión en la columna”, contó a El Informador una prima.
Deyvis Jossuee residía en el sector El Cementerio de El Tocuyo y ayer, poco antes del amanecer, andaba con un policía y otro joven, en una moto negra, de las llamadas ‘socialistas’. En la calle 15, del sector Caja de Agua, fueron interceptados por cuatro hombres y una mujer que andaban en dos motos. Trascendió que el policía y el joven se echaron o fueron echados a correr por los criminales quienes se centraron en el militar que andaba de civil y era quien conducía la moto.
Uno de los delincuentes disparó inicialmente en el brazo al motorizado, presionándolo para que bajara de la moto; pero, incitado por los cómplices, le disparó por segunda vez. El proyectil que le atravesó el cráneo a Deyvis perforó también el marco de hierro de la ventana de una casa, quebrando el vidrio. Un tercer disparo dio entre el mentón y región maxilar derecha, zona de la mandíbula.
Los criminales, quienes andaban en dos motos, se llevaron la que conducía el sargento, con ocho meses de antigüedad en la Guardia Nacional Bolivariana. Al momento de huir, uno de los asesinos disparó hasta cuatro veces al aire, quizás para infundir temor para que nadie saliera o disparó contra alguien que pasaba por la peligrosa zona.
El temblor de la agonía se apoderó de Deyvis, a quien efectivos del Cuerpo de Bomberos del municipio Morán encontraron tendido en la intersección, a las 5:40 a.m., y como tenía signos vitales, lo trasladaron al Hospital Egidio Montesinos, donde ingresó muerto.
Familiares no explicaron el porqué Deivys se hallaba en la calle a esa hora de la mañana. A las puertas de la morgue, su madre, consolada por otros familiares, sufría por su hijo muerto, el mayor, su primogénito. “Deivys. Dios mío, no puede ser”. “Sal de allí, hijo. Deivys te amo”, decía solloza. “Primo tú me prometiste que estarías conmigo en mi cumpleaños. Primo sal, vamos a bailar”, decía con la voz quebrada por el llanto una prima. Como éstas, se repitieron la expresiones de dolor de una familia numerosa, que hoy llora la pérdida, a manos del hampa, de su ser querido, la cuarta persona asesinada en el municipio Morán en lo que va de año.
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