Edición del día Viernes
10 de septiembre de 2010
02:38 en Barquisimeto
Viernes 7 Mayo 2010 - 06:08 Vengo a cantar esta salve. En el nombre de la Cruz. Porque es el árbol mayor. En donde murió Jesús. Con esta rima bendita, los músicos lideran el rito, que pronto encuentra eco entre creyentes y curiosos. Sostienen una vela, mientras la imagen de San Antonio a todos los cobija.
EDUAR VALERO.- Con salves, tonos, loas y décimas, los creyentes de la cruz, acompañados de instrumentos musicales encabezados por el cuatro, conmemoran una de las tradiciones más representativas de Venezuela: El Velorio de la Cruz de Mayo.
Desde hace unos cinco años, los vecinos del sector dos de la Urbanización Los Crepúsculos, se reúnen para rendir honor a la cruz. Esta tradición es liderada por los integrantes del Grupo Uyama, un colectivo con una trayectoria cultural de 25 años, en los que han llevado a pueblos y comunidades las raíces musicales del tamunangue.
Parada frente a un pequeño altar en donde yace la cruz adornada de papel crepé de colores y un San Antonio "grandote", Gilda Escalona, integrante de Uyama y docente especialista en cultura, refiere que el Velorio de la Cruz de Mayo, no es una fiesta y mucho menos una celebración aclarando que, "es un rito tradicional donde se conmemora y se le canta al madero. Por eso, lo correcto es llamarlo conmemoración".
Es el 3 de mayo, la fecha en la que se rinde tributo a la cruz por ser el mes en el que inician las lluvias, otros dicen que su relación con esta fecha se debe a que es el mes de la virgen María y de las flores.
William Alvarado es fundador de Uyama y parte de esta celebración desde hace muchos años. Según explica, esta tradición tiene origen con la llegada de la conquista, y simbólicamente corresponde a una costumbre de los campesinos que, con el arribo de mayo, pedían a la cruz por el cumplimiento del ciclo de lluvias y por cosechas recibidas. Esa petición perdura en los pueblos, aunque las generaciones que fueron parte del éxodo de los campos a la ciudad, han transformado las peticiones en vista de que no tienen cosechas. "En la ciudad pedimos por prosperidad y salud".
Ese día, los preparadores del altar y la comunidad traen flores y palmas de olivo para adornar la cruz que, generalmente es aquella que se encuentra a la entrada de los pueblos, aunque también suelen ser estructuras simbólicas, muchas de estas poseedoras de una historia religiosa. En el caso de los habitantes de los Crepúsculos, adornan una cruz de unos 80 cm. de alto que según cuentan, tiene más de 100 años pasando de una generación a otra. En otros lugares se viste la cruz con flores artificiales, papel de colores y hasta tela.
A eso de las 7:00 p.m, después de adornar el altar con velas, frutas, el santo de la región en el caso de Lara se coloca a San Antonio y la Divina Pastora, se arranca con la ceremonia, encabezada por músicos y los creyentes.
Si hay algo esencial en el velorio, es la devoción del pueblo expresada a través de la música. Cada región incorpora elementos diferentes que le dan características particulares a la tradición, pero que al final, se vuelve un tributo de fe y amor por el principal ícono del cristianismo.
En el Centro del país se adora la cruz con la fulía y la décima. La fulía es un ritmo que emplea el cuatro, guitarra, bandolín o bandola oriental, maracas y tambor cuadrado. En los llanos se cantan tonos y décimas, que son ritmos ligados a tecnicismos musicales. En Centroccidente también se emplean tonos y décimas llamados salves que son cantos caracterizados por parecer lamentos o quejidos, que en el caso de Lara, son parte del tamunangue. En el Oriente se emplea el galerón.
Cuenta Alvarado que los cantos del velorio en Lara, generalmente se hacen en dos partes; primero los tonos y después las décimas. Además de lanzar uno que otro verso y rima entre una pieza y otra, es lo que se conocen como Loas. "Lo que se hace es pronunciar estrofas de ocho versos y siempre se cantan a dúo".
En muchos lugares tiende a bailarse a la cruz, aunque son muy pocos los que acogen esta forma. En Lara, Yaracuy, Trujillo y Falcón se practica esta tradición. En El Tocuyo, Curarigua, Quíbor y Sanare, se le rinde más tributo a la cruz.
Cuentan los cultores que en el velorio que culmina al amanecer del 4 de mayo, no falta café negro, hervido y el palo de cocuy sobretodo, para los cantores, quienes toda la noche entonan cantos.
El grupo Uyama ha impartido talleres para difundir la tradición. La Unidad Educativa Los Crepúsculos han formado niños para que se hagan parte de las raíces.
Este año, la comunidad de los Crepúsculos contará con la participación de un grupo invitado, la Agrupación Golperos de Santa María de Yaracuy. "Lo tradicional es que se realice el velorio el 3 de mayo, pero se puede acordar otra fecha en el mes, lo importante es que no se pierda la tradición", asegura la señora Gilda Escalona.
"Queremos llevar el significado de la celebración a la escuela, porque es una forma de que los niños conozcan la diferencia en cómo se vive la tradición en pueblos y en la ciudad", agrega la especialista cultural.
[*] PARA CONOCER
El 22 de mayo a las 7:00 pm., se realizará el Velorio en la Urbanización Los Crepúsculos y el 20 tendrá lugar en la Escuela de esta comunidad. El 3 de mayo, Concultura y cultores larenses llevarán cantos al Teatro Juares para recordar esta tradición. El 2 de mayo los sanareños le cantarán a su cruz y el día 3, se vivirá la tradición en los municipios.
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