Edición del día Miércoles
23 de mayo de 2012
01:24 en Barquisimeto
Miércoles 7 Diciembre 2011 - 06:00 Estopa es fuerza pura, inagotable, que viene mutando desde hace 12 años a punta de letras de excesos en vicios, amores y obsesiones. Los Muñoz se mentalizaron en dar su show como fuese, y lo hicieron, previendo que de caer un aguacero se mojarían, sin importar que en el trance murieran electrocutados.
FERNANDO GALLARDO.- Aunque había amenaza de lluvia, aunque el clima estaba frío el sábado por la noche, el cielo no jugó en contra del espectáculo y Estopa calentó al público con su pop rock flamenco y rumba canalla. A las 11:11 la tarima apostada en el estacionamiento del Hotel Trinitarias Suites se prendió de púrpura y fucsia para darles la bienvenida a David y José Manuel Muñoz, el par de hermanos españoles que integran Estopa.
Después de un intro estridente de guitarra el dueto comenzó con Vacaciones, letra que plantea el desasosiego de una sociedad contemporánea que se equivoca y se esclaviza con un tiempo que no le alcanza. “Qué mal repartido está el mundo desde el primer mes de enero, porque este juego dura un segundo y gana el que marca primero”, dijo David de vocalista y José en coro y guitarra a ritmo acelerado, con posturas de compás semiabierto y un repicar de talones en perfecta sincronía, haciéndose más apreciable a la altura de sus rodillas. Esta dinámica de canto prevaleció en el show, luciendo al cabo de dos horas como un dúo inagotable.
Arremetieron sin parar con No quiero verla más y luego se soltaron el primer tema popular a juro de la noche: Poquito a poco. El público los siguió, al unísono, para gritar al cielo el fragmento de: Lo reconozco, fumo porros a diario. Me fumo uno y es como poner la radio. Ese fue el preámbulo de un sentido: Anda dame que fume, porque me siento solo... dame de fumar porque no quiero estar triste... no...
David es un tipo que le gusta reírse de sí mismo, lo que a su vez le lleva contagiar de buena vibra el ambiente con sus disparates. Compartió que hacía un año que no venía a Venezuela y que antes de eso, es decir en 11 años, no lo habían hecho porque no les habían contratado. Entre sus reflexiones, para las que sacó a colación la profecía Maya del fin del mundo en 2012, mandó a todos los presentes a aprovechar la noche. “Si dicen que se va a acabar el mundo, hay que follar... ¡A follar!”.
Con esa guinda sacó una carcajada colectiva tras entonar la enérgica Nasio pa’la alegría, esa que dice que la verdad no le van nada mal al chaval.
Sentir de flamenco
Los de Estopa también soltaron su Luna lunera, cuyo ritmo flamenco tiene aires de lamento al decir: Porque ya no vivo siempre pendiente de tu pelo, que siempre había nublado al cielo... Fue tras esa canción que David sentenció que si llovía, aunque quedaran electrocutados, no dejarían de cantar.
El punto álgido de la noche, el de efusivos coros y desbordadas emociones, se vino cuando los Muñoz y sus guitarristas, también el ejecutor de la caja española, formaron una especie de medialuna en tarima, mirando hacia el público; dejando en el ambiente la sensación de que acercaba lo bueno.
Así fue. Atacaron con sus Demonios, despertando a la masa para cantar juntos que el olvido es chinarse las venas, perder la primavera, buscar lo perdido, quitarse los muebles de la cabeza, soñar que despierta en un barco hundido.
Cruzaba la medianoche cuando reventó La raja de tu falda, con luces amarillas y naranjas en tarima para relatar las aventuras de un concierto en un bar de mala muerte, por ahí en 1997.
El del medio de los chichos, Tu calorro y un apresurado popurrí que mezclaba Me falta el aliento con Suma y sigue; terminaron de aderezar una noche que explotó con Vino tinto.
El dueto no perdió chance para regalar La primavera, primer promocional de su último álbum de estudio titulado 2.0 y lanzado el pasado 21 de noviembre. Al concluir Pastillas de freno y amagar una despedida con un “hasta siempre Venezuela”, volvieron con Bossanova y se despidieron, esta vez sí y luego de dos horas, con Ojos rojos.
El evento comenzó con la presentación de la agrupación caraqueña A lo flamenco, con dos años de trayectoria y que ofreció un cover rumbero de Lamento boliviano. A ellos le siguió el ballet barquisimetano Sacromonte, con vestidos negros de lunares rojos y un show que incluía una sesión de zapateo con música electrónica.
Guitarra para Aimee
Aguacate Producciones fue la empresa que trajo hasta Barquisimeto a Estopa y EL INFORMADOR fue patrocinante, rifando entradas y eligiendo a cinco chicos para que optaran a ganarse una guitarra autografiada por David y José Manuel Muñoz.
La barquisimetana Aimee Sangronis fue la ganadora, recibiendo su premio de manos de sus ídolos. Ella fue fiel seguidora del concurso vía Twitter y detalla que su mayor interés era conocer y hacerse la foto con los cantantes. “No soy guitarrista, pero he pensado en aprender a tocar. Amigos me dicen que si me la ganaba se las diera, pero la voy a tener en mi cuarto, guindada, como un trofeo”.
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