Edición del día Miércoles
23 de mayo de 2012
01:29 en Barquisimeto
Miércoles 18 Enero 2012 - 07:05 En asuntos del corazón, el ocio y el trabajo, parecen un dúo confabulado contra el bienestar. Eso, a la luz del estilo de vida moderno de acuerdo con una extensa investigación publicada en el European Heart Journal.
Medellín/El Colombiano/PAL.- ¿Difieren los dos constituyentes de la actividad física diaria (trabajo y ocio) en la capacidad de reducir el riesgo de infarto? ¿Poseer un auto o un televisor está asociado con un riesgo cardiovascular mayor?
Las dos preguntas de Emeline Van Craenenbroeck y Viviane Conraads del Antwerp University Hospital, en Bélgica, tienen una respuesta común: ¡sí!
El estudio es una voz de alerta sobre factores de riesgo asociados a los problemas del corazón que no son muy tenidos en cuenta por las personas.
Realizado con 29.000 personas de 262 centros y 52 países, entre ellos Colombia, muestra que la actividad física durante el trabajo y el ocio disminuyen de manera significativa el riesgo de ataques al corazón tanto en países desarrollados como en aquellos en desarrollo.
Los participantes, divididos entre 10.043 personas que habían sufrido un infarto y 14.217 sanas, respondieron inquietudes sobre su tipo de trabajo y sus actividades en las horas de ocio.
Tras controlar diversos factores como edad, sexo, país, ingresos, cigarrillo, alcohol, educación y otros, encontraron que aquellos cuyo trabajo involucraba actividad física ligera o moderada tenían un quinto (22 por ciento) o un décimo (11 por ciento) de riesgo menor de un ataque al corazón que quienes eran sedentarios.
La actividad física pesada, sin embargo, no redujo del todo el riesgo. Durante el tiempo de ocio, el riesgo de un ataque era más bajo en cualquier nivel en comparación con el sedentarismo, reduciéndolo 13 por ciento para la actividad media y 24 por ciento para la más fuerte.
Aquellos que poseían carro y televisor, indicadores de un estilo de vida sedentario, tenían un riesgo mayor en un 27 por ciento, comparados con los que no poseían ninguno.
Los participantes también reportaron si poseían otros bienes como motocicletas, radios, computador, tierras y ganado.
"Hasta ahora pocos estudios habían mirado los diferentes aspectos de la actividad física tanto en el trabajo como en el tiempo de ocio en relación con el riesgo de ataques al corazón", dijo Claes Held, autor principal de la investigación y profesor de del Uppsala University Hospital en Suecia.
El estudio añade otro hecho: su carácter global.
La actividad física moderada o media ayuda a reducir el riesgo en todas las edades, en la mayoría de las regiones del mundo y en países con distintos niveles de ingreso.
Esa actividad confirma la actividad protectora del ejercicio, aparte de modificar factores de riesgo tradicionales como fumar.
La investigación estableció varias categorías de actividad física durante las horas de ocio:
Básicamente sedentarios: lectura, ver televisión.
Ejercicio mínimo: yoga, pesca, caminadas suaves.
Ejercicio moderado: caminar, montar en bicicleta, jardinería leve al menos cuatro horas a la semana.
Ejercicio vigoroso (aquel en el que el corazón late más rápido): trotar o correr, fútbol, natación intensa.
Los resultados mostraron además que una gran proporción de la población en países de ingresos bajos tenían trabajos sedentarios y hacían menos ejercicio en sus ratos libres que las personas en países de ingresos medios y altos.
"Estas diferencias en la actividad física eran más pronunciadas dependiendo del tiempo de ocio", según los autores.
Una situación que se podría explicar por las diferencias en la educación y otros factores socioeconómicos.
Eso, además, puede reflejar diferencias en la cultura y en el mismo clima.
Es que la probabilidad de que una persona se embarque en actividades física durante su tiempo de ocio en zonas tropicales o muy calientes es menor que en áreas más templadas.
Para Van Craenenbroeck y Conraads "permanecer físicamente bien a través de la vida puede ser una de las maneras más fáciles, baratas y efectivas de evitar la unidad de cuidados coronarios".
Los estudios sobre actividad física-riesgo cardiaco difieren con frecuencia en la cantidad de tiempo que se debe destinar al ejercicio y en el ritmo que debe tener. En 2011, un estudio publicado en Circulation, indicaba que 150 minutos de actividades de ocio moderadas reducía en 14 por ciento el riesgo de enfermedad coronaria, en comparación con aquellos que no realizaban ejercicio alguno. En ese entonces, el investigador Jacob Sattelmair indicó que "los hallazgos corroboran las recomendaciones de que aún un poco de ejercicio es bueno, pero más es mejor". El sedentarismo ha sido asociado también a un mayor riesgo de cáncer.
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